Rando – Bike en el Cajón

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El cerro San Gabriel no sólo es un lugar excitante para el trekking o montañismo, también posee excelentes laderas para practicar el esquí de randonee o travesía.

Hace ya rato que venía masticando la idea de salir a randonear al patio de la casa, pero partiendo en la ebike. Así pues una mañana de agosto, temprano, partí con los esquíes en la mochila en dirección a la ruta del ruco (ver nota ebike “Secretos del Maipo – Parte I”), con un poco de vergüenza, debo confesarlo. Andar en bike con una mochila con esquíes a cuestas era algo demasiado novedoso para mí.

Subiendo unos D+350 (350 metros de desnivel positivo) por ese camino de arrieros que le da la vuelta al cerro, busqué con preocupación un lugar adecuado para esconder la bicicleta. Fue algo más arriba de lo que hubiese querido, pero finalmente me decidí por un canalón con tuvo condiciones bastante aceptables para progresar otros 400 metros de desnivel.

Logré, gracias a mis cálculos y con algo de suerte, llegar a un filo que me dio acceso justo a la sección final del famoso “plateau (típico lugar de campamento a 2.200 msnm). Fue una gran alegría además darme cuenta que el día y las condiciones de la nieve eran ideales. Digamos que aun estábamos a mediados de agosto y la última nevada había sido hace exactamente una semana.

Me equipé y comencé a progresar rápidamente. Estaba casi en la más absoluta soledad de no ser que me pillé a un “vecino” con quien gentilmente compartimos la ruta.

Unos D+500 metros fueron suficientes para mí, y antes de arribar al filo, digamos a la altura del segundo plateau, di por finalizado el ascenso. Un panorama magnífico, cornisas que caían hacia el este del cerro y un paisaje de aquellos llenaron mi alma mientras me despedía de mi nuevo amigo y me preparaba para el descenso.

La nieve exquisita, suave y abajo solo algo sopa. En pocos minutos descendí hasta más abajo del primer plateau para continuar a pie por la ruta normal hasta conectar el camino vehicular a la altura del sito denominado “el mirador”.

Algo nervioso subí tratando de recordar el canalón donde “escondí” la ebike, pero allí estaba. Esperándome.

En 10 horas app ya estaba de regreso en casa disfrutando de una merecida cerveza, y una nueva variante de ascenso hacia el lugar de campamento.

Feliz dieciocho!!
Rodrigo Echeverría B.