JUSTO HOMENAJE

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“ARTURO ARANDA SALAZAR – Brigadier de Ejército (1931- 2022)”.

Posterior al lanzamiento del libro de R. Fica “La Esclavitud del Miedo”, Arturo Aranda nos invitó a almorzar a “su casa”, un club militar que la verdad no conocía.

Muy amable compartimos con Loreto (periodista), Rodrigo y don Arturo. Pero la mejor parte fue cuando pasamos a compartir sus recuerdos…

“Aranda era solo un teniente recién ascendido cuando, por razones del destino, fue invitado por el Conde Guido Monzino a participar en una expedición exploratoria a las Torres del Paine (1958). Un grupo bien formado de escaladores harían el primer ascenso absoluto al Paine Grande (logro de fama mundial) y luego se moverían al sector Torres, donde luego de descartar la Torre Sur, intentarían con éxito el primer ascenso de la Torre Norte (o Torre Monzino). Uno de los alpinistas fuertes del equipo era Jean Bich, a cuyo nombre se debe el collado entre las Torres Central y Norte. Sí, el mismo del relato anterior que logramos junto con Príncipe Valiente, 37 años después.

Al medio justo bajo la bandera canadiense Guido Mozino y a su derecha Arturo Aranda

Lo mejor vendría muchos años más tarde…uff. Aranda ya casado y con hijos.

Año 1970, una nueva invitación del Conde Monzino, y don Arturo ya director de la Escuela Nacional de Montaña. Esta vez un desafío bastante mayor: una travesía de 1200 kms. con perros que finalizaría en el extremo noroccidental de Groenlandia. Esto era sólo la previa al plato de fondo: la conquista del Polo Norte. Que a la sazón sería la mayor empresa por liderar del conde Italiano, la que ya venía depurando desde hace años.

En ésta participaron Monzino, Aranda como sub líder, lo que demostraba la gran confianza en él depositada, guías italianos, médicos daneses, un oficial de enlace canadiense y 23 esquimales (más muchos muchos perros).

En su plan original 1400 kms. que por razones varias no voy a detallar, al final se duplicaron. Imagínese la enorme cantidad de vicisitudes que podrían acarrear por el solo hecho de trasladarse sobre masas de hielo sobre el océano. Y eso que en esa época no se notaba tanto el calentamiento global. Aun así, deserciones, intentos de motín, colinas de hielo producto de la colisión entre las enormes placas.

Finalmente un 19 de mayo (que bonito día) – 1971, los expedicionarios lograron mirar el mundo desde donde los meridianos nacen. Occidentales y esquimales se abrazaron, tomaron fotos y clavaron sus banderas. Y ahí estaba la bandera chilena, entre otras. No tan alta pero si muy lejos. Pues así se construye historia y esto también es Patria.

El regreso sería dramático, con el hielo derritiéndose a sus pies.

Aun así la vuelta a casa fue dulce. En Italia los recibirían el Presidente Giuseppe Saragat y el Papa Paulo VI. En Chile, Salvador Allende le otorgó una emotiva ceremonia en el Palacio de la Moneda, a la cual también asistió el General Prats. Además de aparecer en la prensa y otras distinciones.
De Monzino, con el Polo Norte en su registro y sólo 43 años, no le parecía tiempo aún para jubilarse.

Diario Italiano de la época

Pues como dice el dicho “el que nace chicharra muere cantando”, no tardó mucho el conde Italiano en fijar su próximo objetivo. Y esta vez también lo acompañaría Aranda: El Everest.

Recuerdos con don Arturo en el Club Militar

¡¡A cuidarse mucho de los virus y disfrutar este otoño!!

Slds Rodrigo Echeverría B.

Fuente: Extracto del libro “La Esclavitud del Miedo” – Rodrigo Fica 2016