LOS ESPÍRITUS DE LAS MONTAÑAS

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Campamento Base Avanzado del Cho-Oyu, a 5.700 metros de altitud, en China

Ya estamos instalados en el Campamento Base Avanzado (ABC) a 5.700 metros de altitud. Los primeros días los dedicamos a instalarnos, hacer orden, lavar, etc.

A esta altura disponemos de menos de la mitad del oxigeno del nivel del mar, por lo que nuestros movimientos y actividades debemos realizarlos como en cámara lenta. Como ejemplo, si cualquiera de nosotros subiese en helicóptero a esta altura, sin aclimatarse (que en nuestro caso fue de una semana de ascenso gradual), sencillamente moriría en cuestión de horas.

El lugar está situado en medio de una rocosa y fría morrena glaciar y posee una vista increíble a las montañas del Himalaya y al propio Cho-Oyu. Está a unos tres kilómetros del comienzo de la escalada, por lo que su posición es privilegiada. Pero, como se imaginarán, estamos en un clima absolutamente extremo. Durante el día, el sol puede ser implacable y dentro de la carpa la temperatura sube hasta los 35 grados Celsius. Apenas se esconde el sol, ésta cae abruptamente a los 8 grados bajo cero y puede llegar durante la noche a menos 13 o incluso menos. Fuertes vientos, nieve y todas las yerbas ocurren en un solo día.

Nuestra piel está reseca, con labios y narices acusando recibo del aire frío, seco y de los elementos. Las primeras noches se hacen largas y sufrimos la “apnea del sueño”; esto es cuando intentamos dormir nuestro ritmo cardiaco baja y perdemos la respiración porque baja la saturación de oxígeno en la sangre, lo que  nos hace despertar ahogados. Se imaginarán entonces que los desvelos son muchos y el sueño reponedor poco.

Este fenómeno y otros, como el mareo y cefaleas, debieran ir desapareciendo en la medida que nuestro cuerpo va respondiendo a la altura y se va aclimatando. En la práctica, el organismo va produciendo más glóbulos rojos en la sangre para tener mayor capacidad de absorber el poco oxígeno disponible; así, el ritmo cardíaco, ya sobre revolucionado, se debiera ir normalizando lentamente. Pero hasta que no estemos más acomodados a los rigores de la altura, no podremos comenzar el ascenso a los campamentos altos (6.500, 7.100 y 7.500 metros aproximadamente).

Banderas de oración flameando sobre las carpas de las diferente expediciones.

Bueno, no todo es tan terrible. Cada uno de nosotros tiene su propia tienda, disponemos de una carpa comedor que compartimos con los otros miembros de este grupo (un eslovaco, un francés-australiano y una mexicana) y tenemos comida, baño, ¡e incluso ducha! De hecho, una de las primeras cosas que hicimos luego de instalar nuestras carpas y acomodar nuestras cargas fue pasar por el “ritual de la ducha”. Era necesario, luego de 10 días sin saber lo que era el suave escurrir del agua tibia por nuestra sucia piel. En efecto, en todo nuestro periplo por Tíbet, no hubo ninguna cañería que funcionara, así que no tuvimos más remedio que esperar hasta ahora. Digamos que estábamos más cochinos que calzoncillo de montañista. Obviamente no piensen en la ducha del Sheraton, sino en una versión bastante más burda que la propia ducha de Condorito.

Cambiando de tema, luego de la instalación del campamento y antes de comenzar el ascenso a la “Gran Montaña”, realizamos el “Rito de la Puya Tibetana”. Esta ceremonia la realiza cada expedición, y es presidida por un sherpa que hace las veces de Lama o Monje. Esta tradición se funda en creencias budistas y la idea es pedir la protección a los dioses y espíritus que habitan las altas cumbres. Los espíritus buenos por sobre los malos obviamente.

Ceremonia de la Puya, con la lectura de las sagradas escrituras.

El ritual consiste en que el Lama lee las sagradas escrituras (en sánscrito, que es la original de toda esta zona de influencia hinduista), ofreciendo arroz, golosinas y ron, frente a una especie de altar de piedra que aquí se le llama “Stupa”. Adornada con banderas de oración budista que cuelgan desde aquí a diversos puntos del campamento, más incienso e implementos de escalada que ofrecen los propios expedicionarios. Además se arroja “Sampa” (una especie de harina tibetana), como ofrenda para pedir la protección de los buenos espíritus. Son ellos los que finalmente, sin perjuicio que nosotros pongamos todo de nuestra parte, los que nos permitirán o denegarán el acceso a estas cumbres sagradas, las más altas de la Tierra. Fue un momento en el que yo también aproveche para pedir bendiciones para mis cercanos.

Otra cosa. Para finalizar, quisiera agregar a las menciones que hizo Rodrigo Fica en el anterior reporte, a Alejandra Hiriart de The North Face y a Nicolás Von Graevenitz de AndesGear, por su enorme apoyo con el mejor equipo técnico de montaña del que podríamos disponer. Al menos por este lado estamos muy bien.
También aprovecho de enviar grandes saludos a nuestros familiares, seres queridos, amigos y amigas, quienes nos acompañan desde la distancia con sus pensamientos, buenos deseos, oraciones y que nos han dado, como siempre, su apoyo incondicional a estas locuras que se le ocurren a nuestras mentas dañadas.

Un fuerte abrazo desde el techo del mundo.

Rodrigo Echeverria B.


Fuente: La Segunda

6 COMENTARIOS

  1. Negro:
    Un abrazo en esta nueva aventura.
    Te estamos esperando para la comida!!

    Francisco

  2. Negro
    Un abrazo y te mando mucha fuerza para que tengas éxito en tu aventura

    Te esperamos para celebrar

    Poncho

  3. ¡¡¡¡¡ Vamos negro que se puede !!!!!! Que bueno saber de uds, uqe estén escribiendo harto para entretenernos con sus aventuras. Están entretenidas, me cago de la risa…..Que bueno que la cosa está andando mejor y que el Fica se esté sintiendo mejor.

    Un abrazo

    Guillermo

  4. Negro me alegro mucho que esten mas aclimatados, paciencia, tranquilidad no apuren las cosas (recuerden que los esperamos de vuelta) no se te olvide que van 3 en la expedición la Mater esta con ustedes y los esta cudando y ayudando. para que se distraigan te cuentoque la Jose esta con tos, por suerte la Magda y Fco estan bien. Fco camina de una manito pero es tan flojo que se cansa y se tira de poto, gatea harto y la última moda es gatear con un autito en la mano. Se parese mucho al papá claro solo en lo que come porque de cara es igual a sus hermanas y obvio a mi, ni te explico como come muuuchooo bueno tu cachai cuentale al fica y asi se entretinen otro rato. Un beso grande de todos te queremos mucho CUIDENSE

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