DESPIDIENDO EL VERANO

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Así no más, en un abrir y cerrar de ojos ya se nos va el verano. Aunque en verdad no pareciera dado las altas temperaturas que hemos soportado estas últimas semanas, y que siguen “calcinándonos”.

Ha sido la tónica de los últimos años, en particular estas últimas 5 temporadas después del 27F, sequía tras sequía…2010, 2011, 2012, 2013, 2014…..la corriente del niño se va en pura amenaza. Así como vamos hasta las vacas de Puerto Montt van a empezar a dar leche en polvo.

Y no es talla, a fin de febrero había 7 focos de incendio que tenía a esa sureña ciudad sumida en el humo y la ceniza.  Me consta. No cayó una gota de agua en todo el mes.

Podría seguir reflexionando, riendo pero en el fondo llorando, si somos nosotros que estamos produciendo este cambio climático, destruyendo nuestros bosques, secando nuestros ríos, calentando nuestro aire con los gases invernadero que generan nuestras industrias y nuestros motores…..o será quizás parte del ciclo natural del planeta, así como vino hace miles de años una glaciación que cubrió de hielo la faz de la tierra, ahora venga otro contra ciclo que nos tenga andando en camello por los próximos 10 mil que vienen.

Quienes llevamos visitando los Andes Centrales de Chile sólo los últimos 25 años, el cambio que ha experimentado la nieve acumulada, la dimensión de los glaciares y los cursos de agua es, por decirlo de alguna manera, dramático.

Ayer no más estuve en lo que era hasta hace unos años la “Laguna Piuquenes” (arriba en La Parva a 3.500 msnm). Ya no existe prácticamente, no le da ni para barro, está seca. O el glaciar suroeste del Plomo, que cae un par de kilómetros antes de llegar al Refugio Federación, por el valle del Río Molina. Sólo le queda hielo hasta un poco más de la mitad superior, el resto es sólo tierra.

De hecho, hace no tantos años atrás, en primavera estaban las mejores condiciones para la práctica del montañismo: mucha nieve pegada a las paredes, cubriendo esos acarreos de piedra suelta y esa roca de pésima calidad tan característica de nuestras montañas; sólidos puentes de nieve que nos permitían cruzar los ríos para acceder a las cumbres; podíamos acampar en casi cualquier sitio, incluyendo filos y quebradas, por bajas que estas fueran, pues  siempre había nieve o agua para cocinar.

Ahora de primavera queda poco. Ya en octubre los andes centrales están más pelados que la cabeza de Koyac. Tenemos que ir a las montañas a patear piedras y buscar con lupa un lugar adecuado para acampar. Y qué queda para el verano, si ya en octubre se nos va la nieve!!!

Así se nos van yendo la lluvia que otrora regaba nuestras praderas, y la nieve que vestía nuestra cordillera. Calculo que en unos 20 años los montañista ya no tendremos hielo para escalar…y la temporada de esquí será más corta que el verano en Londres.

Entonces, ya sea parte de un ciclo natural o producto de nuestra revolución industrial (o un poco de ambos), lo cierto es que cada vez tendremos que ir más lejos para encontrar lo que nos mueve: la paz, el aire puro, el agua en su estado más natural…

Chuta que ando optimista hoy.

Para no quedar con esta sensación tan amarga y “seca”, les comparto algunas fotos de mi aventura en el Volcán Tolhuaca, 14 y 15 de febrero recién pasado. Gran contraste con la montaña que conocí en la primavera del 2103, ocasión que pude disfrutar de bajarla esquiando.

En esta oportunidad ésta fue otra la tónica:

• Chala de 10 kilómetros para acceder a la cumbre desde “Laguna Blanca” y 8 horas de marcha. Otras 6 horas para la bajada y más 12 kilómetros adicionales …uff); • Una hermosa vista de 5 incendios forestales desde la cumbre; • Una central geotérmica abandonada y una carretera en desuso que surcaba un hermoso bosque de araucarias; • Grandes amigos, una cerveza a la bajada, y mucho acento alemán en el ambiente.

Ah, además una foto colada del Bike Park de la Parva, parte de la entretención del seco verano. A veces es mejor rodar las piedras que patearlas!!!

Ya los dejo…parece que algo se está quemando allá afuera.

Saludos a todos, fuerza y ánimo.

Rodrigo Echeverría B.

Director
MAKALU CONSULTORES