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	<title>Rodrigo Echeverría</title>
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		<title>Trifulca en las Torres de Paine (Parte Final)</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Aug 2024 22:41:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Riders on the Storm (bis)Into this house we´re born / Into this world we´re thrownLike a dog without a bone / An actor out aloneRiders on the StormTHE DOORS Háblame de milagros Príncipe Valiente había caído. Muchos metros. 200 ¿? Quizás más. Cayó rebotando como una pelota en las inclinadas placas de roca de la [&#8230;]</p>
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<p><em>Riders on the Storm (bis)<br>Into this house we´re born / Into this world we´re thrown<br>Like a dog without a bone / An actor out alone<br>Riders on the Storm</em><br><strong>THE DOORS</strong></p>



<p><strong>Háblame de milagros</strong></p>



<p>Príncipe Valiente había caído. Muchos metros. 200 ¿? Quizás más. Cayó rebotando como una pelota en las inclinadas placas de roca de la torre Norte del Paine.</p>



<p>La peor pesadilla estaba ocurriendo. Ahora. Sin embargo, estaba vivo. Solo que ésta, de aquí en adelante, dependía de cuán rápido pudiese ser rescatado.</p>



<p>Estábamos absolutamente solos. Solos frente a la inmensidad del valle del Silencio. Ahora más silencioso que nunca.</p>



<p>Luego de improvisar un anclaje y sin poder ofrecerle nada, ni siquiera agua. Ya veníamos de un vivac a pelo, muy cerca de la cumbre. Sin abrigo, sin comida, sin nada para tomar. Fatigados, sedientos. Tenía que bajar a pedir ayuda. Urgente. Correr hacia el campamento del bosque, muchas horas más abajo. Llegar lo antes posible. Esperar un milagro.</p>



<p><strong><em>De ahí recorrer el “Valle del Silencio” completo para arribar al campamento Torres antes del anochecer, donde esperaba encontrar amigos a quién recurrir para la ayuda.<br>Ya eran las 2 pm, y en ese minuto me di cuenta con horror, que su vida dependía de lo rápido que pudiese bajar por auxilio. <br>Aún quedaban horas de luz. Y mi cordada ya había perdido mucha sangre.<br>(Parte II)</em></strong></p>



<p>Desescalé con mucho susto y extrema precaución. Hasta que logré llegar al valle. Vi restos del campamento de los americanos. Al lado un bidón azul. Agua, pensé.</p>



<p>Corrí, tomé el bidón y sin pensar me lo empiné. Era bencina.</p>



<p>Escupí, me limpié la boca y a los pocos segundos comencé a correr una verdadera maratón. La adrenalina en mis venas me permitió romper todos los récords conocidos y posiblemente en una hora y algo llegué al campamento Torres. Ahí ocurrió el segundo milagro.</p>



<p>Un grupo de escaladores de elite estaban allí: Italianos, americano, chilenos.  Los voy a nombrar pues si mi amigo vive es gracias a ellos. Alessandro Angelini, Giancarlo Polacci, Luigi Borghesi, Eli Helmuth, Darío Arancibia, Carlos Fuentes (qepd), Juan Sebastián Montes. Todos escaladores. 7 en total. Y, por si fuera poco, uno de los italianos era médico.</p>



<p>Apenas los vi, no dude en gritarles: El Ricky se cayó!!!!!!</p>



<p><strong>El Rescate I</strong></p>



<p>En menos de media hora, los muchachos hicieron mochilas con toda suerte de ferretería de escalada, cuerdas, palos para improvisar una camilla. De todo menos comida, obviamente.</p>



<p>Tenía la intención de seguir con ellos, pero me aconsejaron quedarme en el campamento y tomar fuerzas. Subiría muy temprano al día siguiente.</p>



<p>Afortunadamente, Eli, el escalador americano, ya conocía la ruta de subida, donde Príncipe Valiente debía estar. Había abierto hace pocos días un itinerario en la pared oeste de la Torre Norte, “Taller del Sol”.</p>



<p>La noticia se expandió en todo el Parque como fuego en pasto seco. Algunos guardaparques, sin ninguna experiencia en montaña, pero con la genuina intención de ayudar, subieron en la madrugada siguiente al campamento, desde la Laguna Amarga. Portaban una camilla.</p>



<p>Ahí me enteré que Pepe Marusic, quien administraba en esa época el Camping de las Torres (muy amigo de todos los escaladores ya que proporcionaba ayuda, logística y caballos), se apersonó el mismo, y con una radio (imagino de los guardaparques), estuvo tramitando extensamente con carabineros de chile, un helicóptero para rescatar al accidentado.</p>



<p>Muchísimos años pasaron y me lo volvería a encontrar, esta vez en Punta Arenas, en un refugio perdido detrás del “Andino”. Muy a su estilo. Mirándome con esos ojos profundos y su barba florida, me confesó: “Ricardo está vivo gracias a mí”.</p>



<p>Había insistido hasta el cansancio por la radio frecuencia, hasta lograr que “liberaran” un helicóptero para el rescate. Imagino le costó hacerle entender a las autoridades, la magnitud de la tragedia.</p>



<p>Esa misma tarde, ya casi anocheciendo, el grupo de escaladores llegaría donde Príncipe Valiente, pudiendo suministrarle los primeros auxilios…. y agua.</p>



<p><strong>Una mañana de esperanza</strong></p>



<p>A la mañana siguiente, muy temprano, y como si fuera poco, aparecieron en el campamento media docena de escaladores. Recuerdo al nacional Gonzalo Puga y el equipo de británicos que también habían escalado la Torre Norte. Todos juntos, guardaparques y camilla incluidos, subimos raudos por el valle, dejando atrás el campamento japonés, el bosque, para adentrarnos por el sendero que recorre el pedregal, la morrena y luego la base de las Torres.</p>



<p>Recuerdo patente uno de los británicos me mira y me dice:</p>



<ul><li>Are you OK??</li><li>Le respondo, quizás sin tanta convicción y en mi mejor inglés: I think so.</li><li>You look terrible.</li></ul>



<p>Esa aseveración, tan categórica, me hizo pensar, años después, lo cansado y apesadumbrado que uno podría estar, sin siquiera darse cuenta.</p>



<p>Subimos hacia los slabs (placas de roca semi tumbadas) por el terreno lateral, que era más seguro, para ganar altura e ir al encuentro del equipo de rescate y mi malogrado amigo. Uno de ellos me enseño, de pasada, el sitio donde alguna vez estuvo la famosa “Caja Whillans” (campamento británico, en honor a Don Whillans, uno de los primeros ascensionistas de la Torre Central), que un italiano corregía “Monzino”!! (primeros ascensionistas italianos de la Torre Norte, y que usaron el mismo lugar de campamento para atacar las torres, con algunos años de diferencia).</p>



<p>Bastante más arriba, por fin el re encuentro con Ricardo. Encamillado con palos y cuerdas, metido en mi saco de dormir (que los rescatistas habían recogido en el camino). A pesar de sus graves lesiones y la sangre que había perdido, que de alguna forma habían logrado contener, lo recuerdo con un increíble buen humor. Estaba absolutamente drogado con la dosis de morfina que le había suministrado el médico &#8211; escalador (más encima era anestesista).</p>



<p>Entre medio de anclajes a la roca, pasamanos y guías, y realizando maniobras extremadamente delicadas en un empinado terreno, lo pusimos en la camilla. A la par intentando trasportarlo a algún lugar lo más “apropiado” para la maniobra del helicóptero. Subirlo y que se lo lleve “directo” a un hospital en Punta Arenas. Así debía terminar a historia.</p>



<p><strong>El Rescate II</strong></p>



<p>Repentinamente se escuchó, a lo lejos, el característico sonido del “pájaro volador”. Realizó un primer sobre vuelo recorriendo los empinados contrafuertes de las Torres, mientras improvisábamos una “pista de aterrizaje”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Helicoptero-de-Carabineros-de-Chile-al-rescate_1.jpg" alt="" class="wp-image-4271" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Helicoptero-de-Carabineros-de-Chile-al-rescate_1.jpg 520w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Helicoptero-de-Carabineros-de-Chile-al-rescate_1-224x300.jpg 224w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Helicoptero-de-Carabineros-de-Chile-al-rescate_1-314x420.jpg 314w" sizes="(max-width: 520px) 100vw, 520px" /></figure>



<p>El piloto, que a la larga se convertiría en el “héroe de la jornada”, se bajó del aparato y nos explicó que la operación sería extremadamente delicada. Arriba debían hacer una especie de “plataforma”, en el lugar más “plano” que se pudiese, para permitir al aparato “posicionarse”, al menos con un patín por algunos segundos. Cualquier perturbación, ráfaga o desconcentración, y el desastre sería mayor.</p>



<p>Afortunadamente, el día estaba calmo. Más milagros.</p>



<p>Arriba, chilenos e italianos tomaban la iniciativa.</p>



<p>Luego de un tercer intento, el avezado piloto logró acercarse, posar un patín mientras el aspa giraba a escasos metros de la ladera rocosa. De alguna forma, en pocos, pero eternos segundos, dos valientes escaladores lograron meterlo en el helicóptero, con ayuda de la tripulación, que consistía en un periodista que se había “colado” en el viaje para cubrir la noticia (que sería portada del diario El Austral al día siguiente).</p>



<p>BRRRRRRRRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA…..Se alejó raudo y una sensación de alivio afloró en el grupo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Tensión-esperando-que-aparezca-el-Helicoptero_1.jpg" alt="" class="wp-image-4272" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Tensión-esperando-que-aparezca-el-Helicoptero_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Tensión-esperando-que-aparezca-el-Helicoptero_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Tensión-esperando-que-aparezca-el-Helicoptero_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>En menos de dos horas, parada en la carretera a cargar combustible incluida, Príncipe Valiente arribaría a la Clínica Magallanes. Mareos, vómitos durante el viaje. Pero viviría.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Izq-a-Der-G.-Polacci-C.-Fuentes-D.-Arancibia-atras-E.-Helmut-R.-Echeverria_1.jpg" alt="" class="wp-image-4273" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Izq-a-Der-G.-Polacci-C.-Fuentes-D.-Arancibia-atras-E.-Helmut-R.-Echeverria_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Izq-a-Der-G.-Polacci-C.-Fuentes-D.-Arancibia-atras-E.-Helmut-R.-Echeverria_1-150x150.jpg 150w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Izq-a-Der-G.-Polacci-C.-Fuentes-D.-Arancibia-atras-E.-Helmut-R.-Echeverria_1-300x300.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Izq-a-Der-G.-Polacci-C.-Fuentes-D.-Arancibia-atras-E.-Helmut-R.-Echeverria_1-422x420.jpg 422w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Una vez arribado al centro médico de Punta Arenas, se iría directo a pabellón. Varias semanas internado y al menos 3 operaciones adicionales para “recomponerle” ambas piernas (más otras 3 intervenciones en la capital), tendría que esperar antes de ser trasladado a su Santiago natal.</p>



<p><strong>EPÍLOGO</strong></p>



<p>Años de recuperación, más una séptima operación forzada le permitirían retomar su vida. Sus estudios. Incluso su pasión por la montaña.</p>



<p>¿Volvería a escalar? Si, algo, pero……. no volvería a cargar una mochila. En definitiva, mutó su vida deportiva hacia la bicicleta de montaña. Donde yo también le seguiría.</p>



<p>Años más tarde, conoció a su mujer, se casó y formó una hermosa familia.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1.jpg" alt="" class="wp-image-4274" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/IMG_7652_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Aun así, nunca ha dejado de mirar las paredes de roca de monte que se le cruce, sin buscarle alguna línea de escalada.</p>



<p>De los otros dos, Anticristo, con los años, se dedicó de lleno al montañismo y la escalada. Se convertía, además, en el autor de literatura de montaña más prolífico del país.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Matando-el-tiempo-en-las-cabañas-del-campamento.-Hoy-no-existen_1.jpg" alt="" class="wp-image-4284" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Matando-el-tiempo-en-las-cabañas-del-campamento.-Hoy-no-existen_1.jpg 464w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Matando-el-tiempo-en-las-cabañas-del-campamento.-Hoy-no-existen_1-200x300.jpg 200w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Matando-el-tiempo-en-las-cabañas-del-campamento.-Hoy-no-existen_1-280x420.jpg 280w" sizes="(max-width: 464px) 100vw, 464px" /></figure>



<p>Y el que escribe… bueno…. Tengo el privilegio de mirar por la ventana de mi casa una de las paredes de roca más hermosas de los andes centrales. Esa misma donde se fraguó esta aventura varios años antes. La Pared Sur del San Gabriel.</p>



<p>Y aunque ha pasado mucho, mucho tiempo, nos sigue uniendo esta pasión, absurda o incomprensible para algunos, pero incondicional para nosotros. Por la montaña, en todas sus facetas.</p>



<p>Antes de despedirme, quiero agradecer sinceramente a quienes me leen. Hace mucho quería compartir esta historia, ocurrida un verano en Patagonia. La tenía guardada en mi memoria, hace casi 30 años.</p>



<p>Abrazos.<br><strong>Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<p><strong>Créditos fotos:</strong> <em>Ricardo Dorado / Rodrigo Echeverría / Darío Arancibia /</em><br><em>Giancarlo Polacci</em><br><strong>Agradecimientos:</strong> <em>Libro “La Esclavitud del Miedo” – Autor: Rodrigo Fica (2016)</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mal-tiempo-en-las-Torres_1.jpg" alt="" class="wp-image-4276" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mal-tiempo-en-las-Torres_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mal-tiempo-en-las-Torres_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mal-tiempo-en-las-Torres_1-629x420.jpg 629w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Mal tiempo en las Torres</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/La-vida-de-los-escaladores-en-el-Camp-Torres_1.jpg" alt="" class="wp-image-4278" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/La-vida-de-los-escaladores-en-el-Camp-Torres_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/La-vida-de-los-escaladores-en-el-Camp-Torres_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/La-vida-de-los-escaladores-en-el-Camp-Torres_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>La vida de los escaladores en el Campamento Torres</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/dfc3f563-3a3f-4dad-90ef-cf9dbd25384e_1.jpg" alt="" class="wp-image-4281" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/dfc3f563-3a3f-4dad-90ef-cf9dbd25384e_1.jpg 391w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/dfc3f563-3a3f-4dad-90ef-cf9dbd25384e_1-169x300.jpg 169w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/dfc3f563-3a3f-4dad-90ef-cf9dbd25384e_1-236x420.jpg 236w" sizes="(max-width: 391px) 100vw, 391px" /><figcaption>Zona del Accidente: flecha azul: Col Bitch; flecha roja: dirección de la caída; línea verde: zona de rescate; cruz verde: evacuación helicóptero</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Derecha-a-Izq-Principe-Valiente-el-Anticristo-y-el-que-escribe_1.jpg" alt="" class="wp-image-4282" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Derecha-a-Izq-Principe-Valiente-el-Anticristo-y-el-que-escribe_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Derecha-a-Izq-Principe-Valiente-el-Anticristo-y-el-que-escribe_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Derecha-a-Izq-Principe-Valiente-el-Anticristo-y-el-que-escribe_1-629x420.jpg 629w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Der a Izq: Príncipe Valiente, el Anticristo y el que escribe</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Bajando-los-cerros-en-Bike-con-mi-amigo-eterno_1.jpg" alt="" class="wp-image-4285" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Bajando-los-cerros-en-Bike-con-mi-amigo-eterno_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Bajando-los-cerros-en-Bike-con-mi-amigo-eterno_1-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Bajando los cerros en Bike con mi eterno amigo</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1.jpg" alt="" class="wp-image-4283" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2024/08/Mi-Refugio-en-Sn-Gabriel.-Vista-de-la-Pared-de-Fondo_1-559x420.jpg 559w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Mi refugio. Vista del  Cerro San Gabriel de fondo</figcaption></figure>
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		<title>Lieber Tommy</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2023/10/23/lieber-tommy/</link>
		<pubDate>Mon, 23 Oct 2023 21:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Mein Freund Tomás, es ist bereits eine Weile her, seit wir uns zuletzt gesehen hatten, wir hielten jedoch ständigen Kontakt. Seit jenem Nachmittag, an dem dich der Berg mit seinem Schneemantel umarmte und dich nicht mehr gehen lassen wollte, beobachtete ich Tag für Tag verzweifelt die Wettervorhersagen und verfolgte pausenlos deine Suche. Ich stellte mir [&#8230;]</p>
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<p>Mein Freund Tomás, es ist bereits eine Weile her, seit wir uns zuletzt gesehen hatten, wir hielten jedoch ständigen Kontakt.</p>



<p>Seit jenem Nachmittag, an dem dich der Berg mit seinem Schneemantel umarmte und dich nicht mehr gehen lassen wollte, beobachtete ich Tag für Tag verzweifelt die Wettervorhersagen und verfolgte pausenlos deine Suche.</p>



<p>Ich stellte mir vor, dass du an einem sicheren und verborgenen Ort bist, ohne dich sehen zu lassen.<br>
Ich konnte nicht verstehen, was passiert war. Warum du oben geblieben warst.</p>



<p>Tage, in denen mich viele Erinnerungen begleiteten.</p>



<p>Unsere Rando-Tour zum Vulkan Lonquimay und dem Tolhuaca, als du gerade mal 20 Jahre alt warst. Auf der Autofahrt in den Süden sah ich in deinem Gesicht diese Begeisterung. Auch wenn du die meiste Zeit geschlafen hast, spürte ich, dass du voller Tatendrang und Motivation warst.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1.jpg" alt="" class="wp-image-4253" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1.jpg" alt="" class="wp-image-4239" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Danach folgten die unvergesslichen Besuche im Valle del Arenas. Immer auf der Suche nach Pulverschnee in den steilen Abfahrten und im Skizentrum. Bis zu dem Tag, als wir frühmorgens zum Cerro Unión aufbrachen, ein wenig hinter der Gruppe des Clubs. Ich hatte keine andere Wahl und begleitete dich zur schwierigen Abfahrt auf der Südseite.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1.jpg" alt="" class="wp-image-4240" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Es folgten viele weitere Abenteuer und wir lernten, ein gutes Team zu sein. Meine Erfahrung, kombiniert mit deinem Talent, funktionierte ausgezeichnet. Uns verband offensichtlich eine große Leidenschaft für die Berge und für das Skifahren.</p>



<p>Glaube mir, du hast mich immer wieder gezwungen, mein Niveau auf den Brettern zu steigern. Nur so konnte ich bei all diesen Abenteuern mit dir mithalten.</p>



<p>Ich erinnere mich besonders an den gemeinsamen Aufstieg zum Cerro Bastión, in der Nähe von Portillo, einem für mich noch unbekannten Gipfel. Ohne zu zögern, sagte ich &#8220;okay&#8221;. Ein paar Tage später waren wir bereits auf dem langen und steilen Aufstieg, mit schlechtem Schnee und den Skiern im Rucksack. Du, wie üblich sehr schnell, und ich versuchte deinem Tempo zu folgen.</p>



<p>Diese sehr steile und schwierige Abfahrt, die du schnell und mühelos mit deinen Skiern hinuntergefahren bist…. und ich fast ohne Kraft in den Beinen.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1.jpg" alt="" class="wp-image-4241" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1-258x300.jpg 258w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1-362x420.jpg 362w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1.jpg" alt="" class="wp-image-4242" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>In der gleichen Gegend der Aufstieg zum Ojos de Agua, für mich das erste Mal seit fast 20 Jahren. Ein wunderschöner Gipfel mit beeindruckendem Blick auf den Aconcagua, die Laguna del Inca, das Hotel Portillo und den Paso los Libertadores.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1.jpg" alt="" class="wp-image-4243" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1.jpg" alt="" class="wp-image-4244" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>So wurdest du im Laufe der Zeit ein großartiger Partner. Du warst talentiert und gleichzeitig ein guter Begleiter. Du musst wissen, dass diese Eigenschaften nicht immer zusammenkommen.</p>



<p>Es folgten mehrere kleinere Touren zu den Vulkanen im Süden, gekrönt von dem Aufstieg zum Vulkan Lanín in der Araucanía, mit dieser epischen und endlosen Abfahrt auf Skiern.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1.png" alt="" class="wp-image-4245" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1.jpg" alt="" class="wp-image-4246" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Natürlich hatten wir viele Jahre Altersunterschied. Aber das hat uns nie daran gehindert, gemeinsam diese begehrten Gipfel zu erklimmen.</p>



<p>Diese Faszination für das Gebirge und seine verschneiten Hänge war zweifellos eine unserer Verbindungen. Du hast sie immer wieder in deinen großartigen Fotos und Posts festgehalten, während ich sie in meinem Blog beschrieb.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1.png" alt="" class="wp-image-4247" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Tommy, ich erinnere mich, wie du mir gesagt hast, dass ich ein „crack“ sei. Mit etwas Humor und auch mit etwas Wahrheit. Vielleicht aufgrund der Erfahrung, die ich habe. Oder einfach nur, weil ich bereits an dem Ort gewesen war und geklettert bin, den du so sehr ersehnt hast und einer deiner großen Wünsche war… dem Himalaya.</p>



<p>In der Tat waren die Höhen zu deiner Faszination geworden. Und ich kann bezeugen, dass diese riesige Bergkette dein großes Ziel war.</p>



<p>Aber du musst wissen, Tommy, dass auch ich großen Respekt vor dir hatte. Und es war nicht notwendig, dass du dafür den Plomo oder den Mont Blanc auf Skiern hinuntergefahren bist, so wie du es vor wenigen Monaten getan hast. Jetzt, da ich es erwähne, erinnere ich mich wie du diese wundervollen Momente mit uns geteilt hast, und es war großartig.</p>



<p>Wenn dir eine verrückte Idee einfiel, suchtest du immer jemanden, der dich dabei begleitet. Und es gab immer jemanden, der bereit dafür war. Deine Freunde von La Parva, vom CAU, dein Bruder, oder deine Freundin.</p>



<p>Diese Person musste auf deinem Niveau sein, was nicht so einfach war. Trotz Generationsunterschied durfte auch ich eine dieser Personen sein und oft standen wir so zusammen auf dem Gipfel.</p>



<p>Aber nicht immer. Zum Beispiel am Ojos del Salado, als wir uns während der Akklimatisierungstage im Atacama-Refugium trafen und aufgrund von nur wenigen Stunden Unterschied nicht gleichzeitig den Gipfel erreichten. Damals warst du mit deinen Kameraden unterwegs und ich mit dem Fahrrad, zusammen mit meinem Schwager Claudio.<br></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1.jpg" alt="" class="wp-image-4248" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Tommy, in den Wochen, in denen wir dich gesucht haben, hatte ich auch die Gelegenheit, deine Familie und Freunde besser kennenzulernen. Gerade in diesen schwierigen Tagen durfte ich dich so noch besser kennengelernt.</p>



<p>Ich habe zum Beispiel verstanden, dass die Liebe zum Berg von deinem Vater kommt und fest in deiner Familie verankert ist. Die Unterkunft in La Parva, von der aus du uns immer die Schneeberichte geschickt hast und die besten Momente für Schneetouren erkannt hast, ermöglichte es dir, dich schon als Kind in deine geliebten Gipfel zu wagen.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1.jpg" alt="" class="wp-image-4249" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Ich habe auch verstanden, woher du diesen Instinkt hast, die Route zu erahnen oder Entscheidungen zu treffen. Etwas, das einem guten Bergsteiger eigen ist. Auch das kam von dort. Deine Klarheit, deine Weitsicht und deine Überzeugung.</p>



<p>Mir ist die enorme Stärke bewusst, die deine Familie in den schwierigsten Momenten gezeigt hat, als du uns nicht sagen wolltest, wo du warst. Als es fast so schien, dass es deine Absicht war, in den Bergen zu bleiben.</p>



<p>Wir alle werden dich vermissen, Tommy. Deine wundervolle Familie und all diejenigen von uns, die das Privileg hatten, diese großartigen Abenteuer mit dir zu teilen. Sowie all die unvergesslichen Momente, welche du so schön mit deiner Kamera für die Ewigkeit festgehalten hast.</p>



<p>Du hast das Leben intensiv gelebt. Du hast es ausgeschöpft, um es maximal zu nutzen. Trotzdem hast du nie versucht, mehr zu sein, als du bereits warst. Deine innere Flamme war echt. Der Berg war deine große Leidenschaft.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1.jpg" alt="" class="wp-image-4250" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1.jpg 928w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-768x576.jpg 768w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-696x522.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 928px) 100vw, 928px" /></figure>



<p>Du hattest alles, Talent, Motivation und Energie. Auch die Zeit, um dich deiner Leidenschaft zu widmen, hast du immer gefunden.</p>



<p>Denn darin ähnelten wir uns, der Berg steht immer an erster Stelle.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1.jpg" alt="" class="wp-image-4251" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Zuletzt möchte ich dir etwas sagen.</p>



<p>Betrübe dich niemals über das, was du nicht getan hast oder was du nicht geschafft hast. Sei stolz auf das, was du erreicht hast. Auf all die Abenteuer, die du gesammelt hast. Auf die Wege, die du gegangen bist. </p>



<p>Mit deinen Freunden, Geschwistern, deiner Freundin, deinem Vater und deiner Mutter. Die Wege, auf denen du viele Freunde gefunden hast, viele gute Freunde. Mit enormen Erfahrungen und fantastischen Fotos, die zweifellos bereits Teil deines Erbes sind.</p>



<p>Wir werden dich vermissen, Tommy. Aber genauso werden wir weiterhin diesen schönen Weg gehen, den du bereits gegangen bist. Der uns dorthin führt, wo der Wind mit Kraft weht, aber gleichzeitig den Himmel klarer macht. Wo die Sonnenaufgänge und Untergänge strahlender sind und wo der prächtige Horizont zu sehen ist.</p>



<p>Denn wir wissen, dass dort oben das Leben intensiver und gleichzeitig schöner ist. Wo die Natur es uns erlaubt, seine Anmut zu betrachten und uns manchmal auch seine gewaltige Wut zeigt.</p>



<p>Eine Umarmung für die Ewigkeit Dein Freund.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1.jpg" alt="" class="wp-image-4255" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1.jpg" alt="" class="wp-image-4256" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p><strong>Foto-Credits:</strong> Tomás Van Wersch, Rodrigo Echeverría</p>
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		<item>
		<title>Querido Tommy</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2023/10/06/querido-tommy/</link>
		<pubDate>Fri, 06 Oct 2023 18:38:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Amigo Tomás, hacía ya un tiempo que no nos veíamos las caras, sin embargo, manteníamos permanente contacto. Desde esa tarde que la montaña te abrazó con su manto de nieve, y no te quiso dejar ir, estuve frenéticamente viendo el pronóstico del tiempo, día tras día. Y siguiendo tu búsqueda. Imaginándote en algún lugar escondido, [&#8230;]</p>
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<p>Amigo Tomás, hacía ya un tiempo que no nos veíamos las caras, sin embargo, manteníamos permanente contacto.</p>



<p>Desde esa tarde que la montaña te abrazó con su manto de nieve, y no te quiso dejar ir, estuve frenéticamente viendo el pronóstico del tiempo, día tras día. Y siguiendo tu búsqueda.</p>



<p>Imaginándote en algún lugar escondido, sin dejarte ver.</p>



<p>Entonces no podía entender qué había pasado. Por qué te habías quedado arriba.</p>



<p>Y eran tantos los recuerdos…</p>



<p>Desde ese <em>Rando Trip</em> al volcán Lonquimay y Tolhuaca, cuando eras un muchacho de solo 20 años. Te vi sentado en mi camioneta rumbo al sur. Aunque dormiste casi todo el viaje, notaba que estabas lleno de motivación, de proyectos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1.jpg" alt="" class="wp-image-4253" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/RANDOTRIP_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1.jpg" alt="" class="wp-image-4239" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4401_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Luego seguimos con las infaltables visitas al valle del Arenas, buscando la nieve polvo en esos empinados canalones y centro de esquí. Hasta que, un día, muy temprano, partimos al cerro Unión, más atrás del grupo del Club. Y después no tuve más remedio que seguirte en el descenso por su cara sur.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1.jpg" alt="" class="wp-image-4240" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3959_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Luego vinieron más aventuras y aprendimos a ser una buena dupla. Mi experiencia, combinada con tu talento, andaban bien. Claramente nos unía esa tremenda pasión por la montaña. Y el esquí.</p>



<p>Créeme que me obligaste a subir mi nivel arriba de las tablas, para poderte apañar cuando compartimos esas aventuras.</p>



<p>Recuerdo especialmente aquel ascenso al cerro Bastión, cerca de Portillo, una cima desconocida para mí, donde sin dudar te dije “ok”. Días más tarde figurábamos subiendo un largo y empinado canalón de mala nieve, esquíes en la mochila. Tú, para variar muy rápido, yo atrás intentando seguir tu ritmo.</p>



<p>Esa canaleta muy parada, que bajaste raudo con tus esquíes puestos, y yo casi sin piernas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1.jpg" alt="" class="wp-image-4241" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1-258x300.jpg 258w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/FullSizeRender_1-362x420.jpg 362w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1.jpg" alt="" class="wp-image-4242" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_4897_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Por esa misma zona el ascenso al Ojos de Agua, el primero en casi 20 años. Hermosa cumbre con una vista impresionante hacia el <em>Aconcagua, la Laguna del Inca, el Hotel Portillo </em>y<em> el Paso los Libertadores.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1.jpg" alt="" class="wp-image-4243" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/15_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1.jpg" alt="" class="wp-image-4244" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/GOPR9106_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Y así, con el tiempo, te convertiste en un gran partner. Eras talentoso y buen compañero a la vez, y debes saberlo, esas cualidades no siempre van juntas.</p>



<p>Varias mini expediciones a los volcanes del sur, y por supuesto, la subida en el día y ese épico descenso infinito en esquíes del volcán <em>Lanín</em>, en la Araucanía.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1.png" alt="" class="wp-image-4245" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/CUMBRE-VOLCAN-LANIN_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1.jpg" alt="" class="wp-image-4246" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_6773_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Claro, teníamos muchos años de diferencia. Pero nunca fueron lo suficiente, como para impedir que compartiéramos esas añoradas cumbres.</p>



<p>Esa fascinación por la montaña y sus laderas nevadas fue, sin lugar a dudas, una de nuestras conexiones. Tú las registrabas en tus magníficas fotografías y posteos, yo escribía en mi blog.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1.png" alt="" class="wp-image-4247" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/DSC_3811_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Tommy, recuerdo que me decías que era un crack, con algo de humor, con algo de verdad. Quizás por la experiencia que te llevaba o sencillamente porque yo ya había estado allí, escalando en aquel lugar que tanto añorabas, y era de tus grandes anhelos. Himalaya.</p>



<p>En efecto, las alturas se habían convertido en tu fascinación. Y doy fe que aquella enorme cordillera estaba en tus proyectos.</p>



<p>Pero tienes que saber Tommy, que yo también te admiraba, y mucho. Y no era necesario que descendieras el Plomo ni el Mont Blanc en esquíes, como lo hiciste hace pocos meses. Recuerdo, ahora que lo menciono, que compartiste ese magnífico momento con nosotros, y fue genial.</p>



<p>Porque cuando se te ocurría alguna locura, siempre buscabas alguien que te “apañara”, Y siempre había a quien echar mano. Tus amigos de La Parva, del CAU, tu hermano, tu novia.</p>



<p>Ese alguien tenía que estar a tu nivel, lo que no era tan sencillo. Y a pesar de esa diferencia generacional, yo apañaba. Y la mayoría de las veces, terminamos juntos en lo más alto.</p>



<p>Aunque no siempre, como aquel encuentro en el Ojos del Salado, donde compartimos en el refugio Atacama los días de aclimatización, no logramos toparnos en la cumbre sólo por unas pocas horas de diferencia. Claro, tú ibas con tus compañeros y yo con Claudio, mi cuñado, en la bicicleta.<br></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1.jpg" alt="" class="wp-image-4248" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/OJOS-DEL-SALADO_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Tommy, estas semanas buscándote, tuve la oportunidad de conocer mejor a tu familia y amigos. Precisamente, en esos días tan difíciles, logré conocerte aún más.</p>



<p>Entendí, por ejemplo, que el amor a la montaña viene de tu padre. Y está muy integrada en tu familia. Ese refugio, desde donde siempre nos enviabas el reporte de la nieve caída, esperando el momento para salir a <em>“randonear”</em>, te permitió aventurarte desde pequeño en tus amadas cumbres.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1.jpg" alt="" class="wp-image-4249" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1450_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Entendí, además, de donde sacaste ese instinto para intuir la ruta, o tomar algunas decisiones. Algo muy propio del buen montañista. También te llegó desde allí. La claridad, la lucidez, la convicción.</p>



<p>Soy consciente de la enorme fortaleza que tu familia demostró en los momentos más duros, cuando no querías decirnos dónde estabas. Cuando parecía, incluso, que tu intención era permanecer allí.</p>



<p>Te extrañaremos, Tommy. Quienes tuvimos el privilegio de compartir contigo esas grandiosas aventuras, esas postales que muy bien supiste retratar con tu cámara, y por supuesto, tu maravillosa familia.</p>



<p>Viviste la vida intensamente. La estrujaste para aprovecharla al máximo. Aun así, nunca pretendiste parecer más de lo que ya eras. Tu llama interior era genuina. La montaña era tu gran pasión.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1.jpg" alt="" class="wp-image-4250" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1.jpg 928w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-768x576.jpg 768w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-696x522.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1452_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 928px) 100vw, 928px" /></figure>



<p>Lo tenías todo, talento, motivación, energía. Y el tiempo suficiente para dedicarle, bueno, siempre te las arreglabas.</p>



<p>Porque, y en eso nos parecíamos, la montaña siempre está primero.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1.jpg" alt="" class="wp-image-4251" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/IMG_1438_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Finalmente, quiero decirte algo.</p>



<p>Nunca te aflijas de lo que no hiciste, o lo que no alcanzaste a hacer. Sino que enorgullécete de lo que lograste, de las aventuras que atesoraste, de los caminos que recorriste. Con tus amig@s, herman@s, tu novia, tu padre y madre. Donde hiciste montones de amigos, grandes amigos.  <br>
Tremendas experiencias, fantásticas fotografías. Las que, sin lugar a dudas, ya son parte de tu legado.</p>



<p>Te extrañaremos, Tommy. Pero así también, continuaremos recorriendo este hermoso camino que tú ya recorriste. Ese que nos lleva donde el viento arrecia con fuerza, pero que a su vez hace el cielo más prístino. Donde los amaneceres y atardeceres son más radiantes. Donde se ve un horizonte más esplendoroso.</p>



<p>Porque sabemos que allá arriba, la vida es más intensa y a la vez más hermosa. Porque nos permite contemplar su dulzura, y de vez en cuando, experimentamos también su enorme furia.</p>



<p>La escalada del espolón del San Gabriel y el melón con vino, quedan pendientes.</p>



<p>Abrazos eternos.</p>



<p>Tu amigo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1.jpg" alt="" class="wp-image-4255" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/EN-LA-CUMBRE-DEL-SAN-GABRIEL_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1.jpg" alt="" class="wp-image-4256" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/10/31ddda12-22b0-42ee-aa0e-63cd45021a87_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p><strong>Créditos fotos:</strong> <em>Tomás Van Wersh, Rodrigo Echeverría</em></p>
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		<title>Nanga Parbat (Himalaya) – Locura y Obsesión</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2023/07/03/nanga-parbat-himalaya-locura-y-obsesion/</link>
		<pubDate>Mon, 03 Jul 2023 13:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Si a usted le preguntan cuál es la montaña más alta de la tierra, seguramente tiene la respuesta. Y no se equivoca. Aunque podría ser el Monte San Elías en Alaska (mayor desnivel del planeta), o el Mauna Kea en Hawai, que desde su base en el fondo del mar hasta su cumbre tiene algo [&#8230;]</p>
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<p>Si a usted le preguntan cuál es la montaña más alta de la tierra, seguramente tiene la respuesta. Y no se equivoca.</p>



<p>Aunque podría ser el Monte San Elías en Alaska (mayor desnivel del planeta), o el Mauna Kea en Hawai, que desde su base en el fondo del mar hasta su cumbre tiene algo más de 10 mil metros. O el mismo Kilimanyaro que tomando el desnivel desde las llanuras africanas hasta su cumbre podríamos sumar más de 5 mil 600 metros. **</p>



<p>Pero la pared de roca y hielo más alta y larga del mundo, y con ello la montaña más vertical del planeta tiene un nombre. <strong>Nanga Parbat.</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Hermann-Buhl_1.jpg" alt="" class="wp-image-4218" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Hermann-Buhl_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Hermann-Buhl_1-300x150.jpg 300w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Hermann Buhl primer conquistador del Nanga Parbat</figcaption></figure>



<p>Este “ocho mil”, con sus 8.125 metros de altitud, es el más occidental y más alejado de la cordillera del Himalaya. Porque es tan imponente y majestuoso, que pareciera ser una cordillera en sí misma.</p>



<p>Es el mismísimo <strong>río Indo</strong>, que nace en el lejano <strong>Tíbet</strong> y en sus 3.200 kilómetros de recorrido le da una vuelta completa, separándolo de las montañas de Karakoram, donde está situado el <strong>K2.</strong></p>



<p>En efecto, ubicado en la región del <strong>Cachemira</strong> (Gilgit y el Baltistán), zona disputada históricamente entre Pakistán e India, es el gigante del himalaya más cercano a las <strong>“tierras bajas”.</strong></p>



<p>Esa podría ser la razón que fue el primer ocho mil en intentar ser escalado, por un extravagante montañista y economista británico por allá por 1895. Y que, dicho sea de paso, se convertiría en su primera víctima.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Avalancha-vista-desde-el-CB_1.png" alt="" class="wp-image-4220" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Avalancha-vista-desde-el-CB_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Avalancha-vista-desde-el-CB_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Avalancha-vista-desde-el-CB_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Avalancha vista desde el CB</figcaption></figure>



<p>Su nombre traducido del sánscrito significa <strong>“Montaña Desnuda”</strong>, quizás hace mención precisamente a su carácter majestuoso e individualista. Es una montaña sin teloneros, cuyos fatales flancos desnudaron esa ambición y obsesión humana, quizás enfermiza, por conquistarla.</p>



<p>La <strong>“Montaña del Destino”</strong>, fue también llamada en la Alemania Nazi, pueblo que hizo de su conquista una causa nacional y razón de vida (o muerte). <strong>“Montaña Asesina”</strong> la llamaron posteriormente otros. O <strong>“Montaña Maldita”</strong> como le diría yo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Los-hermanos-Messner_1.png" alt="" class="wp-image-4222" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Los-hermanos-Messner_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Los-hermanos-Messner_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Los-hermanos-Messner_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Los hermanos Messner en la pared Rupal</figcaption></figure>



<p>El Nanga Parbat tiene varios récords a su haber:</p>



<ul><li>Fue el primer ochomil en ser intentado por el hombre (Albert Mummery 1895). Una avalancha lo sepultó a él y dos sherpas a unos 6.100 metros de altitud.</li><li>De hecho, es la montaña con mayor cantidad de decesos antes de ser escalada. 31 personas murieron tratando de conquistarla.</li><li>La pared más alta y larga de la tierra. Su pared sur o vertiente del <strong>Rupal</strong> se eleva desde unos pastizales a 3.500 metros hasta los 8.125 de su cumbre (4.600 mts de desnivel).</li><li>Da cuenta de una de las gestas más heroicas para ser escalada y <strong>“en solitario”</strong>, por uno de los más grandes alpinistas de todos los tiempos. El austriaco Herman Buhl. En el contexto de una expedición alemana por supuesto.</li><li>Un dato que nadie repara, fue conquistada sólo 1 mes y 4 días después del Everest en 1953.</li><li>Otra de las gestas más impresionantes en montaña realizada por un ser humano, la escalada del ya mencionado flanco Rupal y desescalada por la cara oeste <strong>“Diamir”</strong> por el más grande himalayista de todos los tiempos, Reinhold Messner (1970). En esta desesperada <strong>“travesía”</strong> fallece su compañero de cordada y hermano Günter durante el descenso. Hay varias películas al respecto.</li><li>Esta colosal pirámide de roca y hielo, junto con ser escenario de las peores tragedias de la historia del montañismo, es por lo mismo, escenario de enormes y constantes avalanchas, que sigue cobrando vidas a través de los años.</li></ul>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/El-Muro-Kinshofer_1.png" alt="" class="wp-image-4224" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/El-Muro-Kinshofer_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/El-Muro-Kinshofer_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/El-Muro-Kinshofer_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>El Muro Kinshofer congelado. Era necesario escalarlo para arribar al campo 2 (6.100 mts.)</figcaption></figure>



<p>En julio 2007, su cumbre fue alcanzada de manera simultánea por dos equipos de Chile (UC y la USACH). Algo parecido a lo ocurrido en mayo de 1992, durante la primera escalada del monte Everest por nacionales, pero esta vez ambos equipos por la misma vía (vertiente Diamir).</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Curiosa-señalética_1.png" alt="" class="wp-image-4226" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Curiosa-señalética_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Curiosa-señalética_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Curiosa-señalética_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Curiosa señalética desde la Karakorum Highway</figcaption></figure>



<p>¿¿Algo más?? <br> Fue conquistada hace exactamente 70 años y justo 15 antes que el suscrito arribase a este mundo.</p>



<p>Abrazos de cumbre.<br>
ESTE RELATO CONTINUARÁ…</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Niños-de-las-tribus-del-Valle-del-Diamir_1.png" alt="" class="wp-image-4228" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Niños-de-las-tribus-del-Valle-del-Diamir_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Niños-de-las-tribus-del-Valle-del-Diamir_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Niños-de-las-tribus-del-Valle-del-Diamir_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Niños de las tribus del Valle del Diamir</figcaption></figure>



<p>**: Algo más incluso que el Monte Denali, mayor altura de América del Norte, cuyo desnivel desde su base sería de 5.500 metros.</p>



<p><strong>Nota del autor:</strong> La montaña más alta o mejor dicho de mayor altitud del planeta, el Everest, tiene “solo” desde su base hasta la cumbre unos 3.400 metros de desnivel. Como referencia la pared Sur del Aconcagua tiene desde su base en Plaza Francia hasta la cumbre (6.962 mts) 2.760 metros de desnivel (quizás el mayor desnivel de una ruta en Los Andes).</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Observando-la-pared_1.png" alt="" class="wp-image-4229" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Observando-la-pared_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Observando-la-pared_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Observando-la-pared_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Observando la pared desde un cómodo campamento base a 4.200 mts.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Regreso-al-campo-base_1.png" alt="" class="wp-image-4230" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Regreso-al-campo-base_1.png 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Regreso-al-campo-base_1-300x200.png 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2023/07/Regreso-al-campo-base_1-630x420.png 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Regreso al campo base, de noche. con la cumbre y muchos días de altura en el cuerpo. De izq a der: E. Olivares, M. Soldner, C. Bascou, P. Gutierrez, C. García Huidobro, F. Larraín, F. Muñoz, R. Echeverría</figcaption></figure>



<p><strong>Créditos fotos:</strong> Expedición UC Nanga Parbat Chile 2007</p>
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		<title>Trifulca en las Torres de Paine (parte II). Triunfo y Tragedia</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/10/25/trifulca-en-las-torres-de-paine-parte-ii-triunfo-y-tragedia/</link>
		<pubDate>Tue, 25 Oct 2022 19:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>“Cuando, en la tranquilidad y calidez de mi hogar, dejo vagabundear mi espíritu en el recuerdo de tantas imágenes y aventuras, los picos de la Patagonia se me aparecen tan irreales, tan fabulosamente esbeltos, que me parece que estas imágenes hayan salido de un loco sueño”.&#160;&#124; Lionel Terray Una noche larga y fría El viento [&#8230;]</p>
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<p><strong><em>“Cuando, en la tranquilidad y calidez de mi hogar, dejo vagabundear mi espíritu en el recuerdo de tantas imágenes y aventuras, los picos de la Patagonia se me aparecen tan irreales, tan fabulosamente esbeltos, que me parece que estas imágenes hayan salido de un loco sueño”.&nbsp;</em></strong><em><strong>| Lionel Terray</strong></em></p>



<p><strong>Una noche larga y fría</strong></p>



<p>El viento rugía. Refugiados entre unas rocas que hacían las veces de cueva, intentábamos salvarnos de la tormenta. Pocas horas atrás habíamos acariciado la cumbre principal. Ahora, a escasos metros de ella, parecía que la montaña nos devolvía toda su furia.</p>



<p>En efecto, aprovechamos al máximo una apacible tregua de buen tiempo para escalarla. Pero ya el temporal se había desatado.</p>



<p>Ráfagas de 120 kph. o más. Lo que si recuerdo es que sentía mucho frío. El reloj marcaba 8 grados bajo cero. Y en nuestro improvisado vivac, sin saco de dormir, sin comida y sin agua, intentábamos pasar la noche. Bajar (rapelear) en estas condiciones hubiera sido un suicidio. Debíamos esperar al menos la luz del amanecer.</p>



<p>Amanecer que no llegaba.</p>



<p>Teníamos sólo una bolsa de vivac y teníamos que turnarla.</p>



<p>Recuerdo que a ratos comenzaba a sentir unos cosquilleos en la punta de los dedos de mi pie izquierdo: principio de congelamiento.</p>



<p>Y pensar que hace pocas horas, y con las últimas luces del día, habíamos logrado la cumbre. Una hermosa cumbre. Teloneada de fondo con un enorme campo de hielo (Campo de Hielo Sur) y hacia el horizonte, nubes negras: era el presagio de la maldad que se nos venía.</p>



<p>En efecto, pocas horas atrás habíamos logrado un primer ascenso alpino nacional a la cumbre principal de la Torre Norte del Paine. Sin embargo, nuestra situación actual era penosa.</p>



<p>Por ello me preguntaba si teníamos q sentirnos como héroes. O como estúpidos quizás.</p>



<p>Nuestra situación parece haber salido de los mismos libros que habíamos devorado por años de tantos célebres escaladores en Patagonia, relatos que habían alimentado nuestros sueños de escalarla. Ahora, lo experimentábamos en carne propia. Tanto su serena belleza como su insoslayable furia.</p>



<p>Esto era Patagonia.</p>



<p>Así figurábamos Príncipe Valiente (23) y yo (26): unos novatos curtiéndose merced de los elementos desatados.</p>



<p>Pero debíamos estar alertas. Superar esta cruda y larga, tremendamente larga noche.</p>



<p>Aun así, el frío nos abrazaba, el viento nos silbaba y la oscuridad nos acurrucaba&#8230; A tan sólo 50 metros de la cumbre.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Silueta-de-las-Torres-hacia-en-Valle-del-Silencio.-Al-fondo-el-Escudo_1.jpg" alt="" class="wp-image-4200" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Silueta-de-las-Torres-hacia-en-Valle-del-Silencio.-Al-fondo-el-Escudo_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Silueta-de-las-Torres-hacia-en-Valle-del-Silencio.-Al-fondo-el-Escudo_1-300x294.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Silueta-de-las-Torres-hacia-en-Valle-del-Silencio.-Al-fondo-el-Escudo_1-429x420.jpg 429w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Silueta de las Torres hacia en Valle del Silencio. Al fondo el Escudo</figcaption></figure>



<p><strong>El descenso</strong></p>



<p>6 am. Por fin amaneció. No había tiempo que esperar. Salimos de nuestro refugio y veo con espanto un vacío entre las rocas que nos cobijaron. Aun rugía el viento, pero era más veleidoso.</p>



<p>Ahora nada nos detendrá, pensaba. Solo bajar, bajar para celebrar.</p>



<p>Me empiné temerario para mirar hacia el col. Príncipe Valiente me llamó la atención. Desescalamos unos metros y tomamos la cuerda para un primer rapel.</p>



<p>Pero algo extraño pasaba. La cuerda no caía. Más bien flotaba al aire en una especie de ingravidez.</p>



<p>El viento era tanto que la devolvía hacia nosotros. Aplicamos entonces la técnica de rapelear con la cuerda en cinto para ir desenrollándola a medida que descendíamos, poniendo seguros intermedios. Era lento pero funcionó bien. Hasta el Col (bitch).</p>



<p>Ahí estaban nuestros zapatos plásticos, que debíamos ponerlos junto con los crampones. Pues de aquí para abajo era un largo de cuerda por un planchón empinado de hielo.</p>



<p>Lo superamos con tranquilidad. Abajo comencé a enrollar la cuerda, pues lo que venía eran los slabs (placas inclinadas) de roca, empinados y delicados, pero posibles para un destrepe.</p>



<p>Miré la hora. La 1 pm.</p>



<p>¡¡Cómo pasa el tiempo!! Tan concentrado está uno que ya han trascurrido 7 horas desde el vivac.</p>



<p>Y cuando baja la adrenalina, comienza a notarse el cansancio, la deshidratación, la fatiga, el hambre. El sueño…</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Vivac-a-pelo-en-la-Torre-Norte-del-Paine_1.jpg" alt="" class="wp-image-4201" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Vivac-a-pelo-en-la-Torre-Norte-del-Paine_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Vivac-a-pelo-en-la-Torre-Norte-del-Paine_1-225x300.jpg 225w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Vivac-a-pelo-en-la-Torre-Norte-del-Paine_1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Vivac &#8220;a pelo&#8221; en la Torre Norte del Paine</figcaption></figure>



<p><strong>La caída</strong></p>



<p>Bajo el col ya no había viento. Esta apaciblemente tibio, como para dormir una siesta.</p>



<p>De hecho Príncipe Valiente se quedó dormido mientras yo enrollaba la cuerda y la metía en la mochila. No me sentía cansado aunque debiera estarlo. Más bien aliviado. Lo peor ya había pasado.</p>



<p>Cuando mi compañero se incorporó, vimos del otro lado de la ladera de roca una pequeña cascada que caía desde la Torre Central. Parecía cerca pero no era tanto. La sed pudo más y mi compañero, crampones puestos, se dirigió cruzando las resbalosos y pendientes placas de roca de esa zona de la montaña (slabs).</p>



<p>Yo solo miraba. No caminaría tan fácilmente por esa zona que no me parecía para nada segura.</p>



<p>De repente. Paff.</p>



<p>Mi amigo resbala y rápidamente comienza a caer cerro abajo. Lo miré con espanto, comencé a gritarle… ¡¡Ricky!! ¡¡¡Para, para!!!</p>



<p>Rodaba dándose vueltas. De la misma manera que una pelota de fútbol caería dando rebotes. Y en unos de los primeros rebotes se abre su mochila (que estaba sin la tapa), comenzando a caer cosas de adentro, dejando una especie de rastro a través de la pendiente.</p>



<p>200, 300 metros. Eternamente rodaba cuesta abajo, y yo, desesperado gritándole para que se detuviera.</p>



<p>A pesar de ese instante eterno, interminable, increíblemente se detuvo. Estaba muerto sin lugar a dudas. Sólo un milagro lo habría dejado con vida.</p>



<p>Esto creo que nunca se lo conté a nadie. Pero tuve un ataque de pánico (el primero de mi vida) que habrá durado algunos minutos.</p>



<p>Estábamos absoluta y completamente solos en la montaña. Ahora yo estaría más solo aún pues mi amigo y cordada al parecer yacía muerto cientos de metros más bajo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Ricardo-Dorado-en-la-cumbre-Torre-Norte-del-Paine_1.jpg" alt="" class="wp-image-4203" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Ricardo-Dorado-en-la-cumbre-Torre-Norte-del-Paine_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Ricardo-Dorado-en-la-cumbre-Torre-Norte-del-Paine_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Ricardo-Dorado-en-la-cumbre-Torre-Norte-del-Paine_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Ricardo Dorado en la cumbre Torre Norte del Paine</figcaption></figure>



<p><strong>Ojos de esperanza</strong></p>



<p>Luego de recobrar algo de calma, y con mucho mucho miedo, me di cuenta que mi única opción era ir por él. Me saque las botas plásticas y crampones, me calcé mis “Boreal II” (zapatillas de escalada para la adherencia en la roca que mantengo colgadas como recuerdo en mi casa de San Gabriel) para desescalar hacia él.</p>



<p>No sé cuánto habré tardado ya que además de moverme con extrema precaución, recogiendo en este “trayecto” todo lo que pude de los que había quedado “desparramado”: cámara fotográfica, ropa, rack de escalada y cosas varias, todas las  que fueron saliendo de su mochila marca “Lippi” mientras “rebotaba”.</p>



<p>Pienso que tarde demasiado, pero finalmente, y con no poca dificultad, logré  llegar a su lado.</p>



<p>Tengo una visión que jamás nunca logré borrar de mi cabeza. Me miró, con un  chicón protuberante en su frente, pero con su casco blanco puesto. Vivo y consciente. Extremadamente consciente. Sus piernas, ambas, desde la rodilla hacia abajo, le colgaban los huesos y los pies estaban sueltos y “desarmados” (fracturas expuestas en ambas piernas).</p>



<p>Lo primero que me dijo fue <em>“porque tardaste tanto”.</em></p>



<p>Mis conocimientos de primeros auxilios eran mínimos en ese entonces, pero él mismo continuó: <em>“Me tomé un calmante fuerte que tenía de los escaladores vascos”.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1.jpg" alt="" class="wp-image-4204" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Últimos rapeles desde el Col Bitch</figcaption></figure>



<p>Estaba tan consciente de lo que había sucedido que me dio algo de calma. Recuerdo que incluso pensó en anudar un cordín a su cantimplora a ver si podía sacar algo de agua de una pequeña caída que estaba unos metros más abajo.</p>



<p>Lo único cuerdo que atiné hacer fue anclarlo con mi piolet y su arnés a un planchón de nieve que estaba sobre él unos pocos metros (el mismo que derritiéndose formada la caída de agua). Pues clavos no teníamos y parte del rack que recuperé de su caída, no servía en este caso.</p>



<p>Definitivamente la mochila “acolchada” y el casco salvaron su vida durante la caída. Al menos por ahora.</p>



<p>Pasaron otros minutos y le dije. <em>“Iré por ayuda”</em>. Lo más rápido que pueda.<br> Me miró con ojos de esperanza y jamás olvidaré sus palabras: <em>“Negro, ten mucho cuidado en la bajada”.</em></p>



<p>En efecto, más terrazas de roca pendientes, planchones de nieve, un traverse y más tramos para destrepar quedaban para llegar abajo al valle. Tenía la cuerda en mi mochila y posiblemente iba a utilizarla.</p>



<p>De ahí recorrer el “Valle del Silencio” completo para arribar al campamento Torres antes del anochecer, donde esperaba encontrar amigos a quién recurrir para la ayuda.</p>



<p>Ya eran las 2 pm. y en ese minuto me di cuenta con horror, que su vida dependía de lo rápido que pudiese bajar por auxilio.</p>



<p>Aún quedaban horas de luz. Y mi cordada ya había perdido mucha sangre.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Topo-de-la-Ruta-Monzino_1.jpg" alt="" class="wp-image-4205" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Topo-de-la-Ruta-Monzino_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Topo-de-la-Ruta-Monzino_1-300x294.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/10/Topo-de-la-Ruta-Monzino_1-428x420.jpg 428w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Topo de la Ruta Monzino</figcaption></figure>



<p>ESTE RELATO CONTINUARÁ…</p>



<p>¡¡Buena semana y a cuidarse!!<br><strong> Slds Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<p><strong><em>Créditos fotos: Colección&nbsp;Ricardo&nbsp;Dorado</em></strong></p>
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		<item>
		<title>Rando – Bike en el Cajón</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/09/13/rando-bike-en-el-cajon/</link>
		<pubDate>Tue, 13 Sep 2022 14:59:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El cerro San Gabriel no sólo es un lugar excitante para el trekking o montañismo, también posee excelentes laderas para practicar el esquí de randonee o travesía. Hace ya rato que venía masticando la idea de salir a randonear al patio de la casa, pero partiendo en la ebike. Así pues una mañana de agosto, [&#8230;]</p>
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>El cerro San Gabriel no sólo es un lugar excitante para el trekking o montañismo, también posee excelentes laderas para practicar el esquí de randonee o travesía.</strong></p>



<p>Hace ya rato que venía masticando la idea de salir a randonear al patio de la casa, pero partiendo en la ebike. Así pues una mañana de agosto, temprano, partí con los esquíes en la mochila en dirección a la ruta del ruco <strong>(ver nota ebike “Secretos del Maipo – Parte I”)</strong>, con un poco de vergüenza, debo confesarlo. Andar en bike con una mochila con esquíes a cuestas era algo demasiado novedoso para mí.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1.jpg" alt="" data-id="4184" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4184" class="wp-image-4184" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Canalon-hacia-el-plateau_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Canalón hacia el plateau</figcaption></figure></li></ul>



<p>Subiendo unos D+350 (350 metros de desnivel positivo) por ese camino de arrieros que le da la vuelta al cerro, busqué con preocupación un lugar adecuado para esconder la bicicleta. Fue algo más arriba de lo que hubiese querido, pero finalmente me decidí por un canalón con tuvo condiciones bastante aceptables para progresar otros 400 metros de desnivel.</p>



<p>Logré, gracias a mis cálculos y con algo de suerte, llegar a un filo que me dio acceso justo a la sección final del famoso “plateau (típico lugar de campamento a 2.200 msnm). Fue una gran alegría además darme cuenta que el día y las condiciones de la nieve eran ideales. Digamos que aun estábamos a mediados de agosto y la última nevada había sido hace exactamente una semana.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Arrinado-al-primer-plateau_1.jpg" alt="" data-id="4186" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4186" class="wp-image-4186" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Arrinado-al-primer-plateau_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Arrinado-al-primer-plateau_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Arrinado-al-primer-plateau_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Arribando al primer plateau</figcaption></figure></li></ul>



<p>Me equipé y comencé a progresar rápidamente. Estaba casi en la más absoluta soledad de no ser que me pillé a un “vecino” con quien gentilmente compartimos la ruta.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Continuando-el-ascenso_1.jpg" alt="" data-id="4187" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4187" class="wp-image-4187" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Continuando-el-ascenso_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Continuando-el-ascenso_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Continuando-el-ascenso_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Continuando el ascenso</figcaption></figure></li></ul>



<p>Unos D+500 metros fueron suficientes para mí, y antes de arribar al filo, digamos a la altura del segundo plateau, di por finalizado el  ascenso. Un panorama magnífico, cornisas que caían hacia el este del cerro y un paisaje de aquellos llenaron mi alma mientras me despedía de mi nuevo amigo y me preparaba para el descenso.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Segundo-Plateau_1.jpg" alt="" data-id="4188" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4188" class="wp-image-4188" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Segundo-Plateau_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Segundo-Plateau_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Segundo-Plateau_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Segundo Plateau</figcaption></figure></li></ul>



<p>La nieve exquisita, suave y abajo solo algo sopa. En pocos minutos descendí hasta más abajo del primer plateau para continuar a pie por la ruta normal hasta conectar el camino vehicular a la altura del sito denominado “el mirador”.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Meson-Alto-y-Lom-a-Larga-muy-al-fondo_1.jpg" alt="" data-id="4189" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4189" class="wp-image-4189" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Meson-Alto-y-Lom-a-Larga-muy-al-fondo_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Meson-Alto-y-Lom-a-Larga-muy-al-fondo_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/Meson-Alto-y-Lom-a-Larga-muy-al-fondo_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Mesón Alto y Loma Larga muy al fondo</figcaption></figure></li></ul>



<p>Algo nervioso subí tratando de recordar el canalón donde “escondí” la ebike, pero allí estaba. Esperándome.</p>



<p>En 10 horas app ya estaba de regreso en casa disfrutando de una merecida cerveza, y una nueva variante de ascenso hacia el lugar de campamento.</p>



<ul class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1.jpg" alt="" data-id="4185" data-link="https://rodrigoecheverria.cl/?attachment_id=4185" class="wp-image-4185" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/09/El-autor-feliz_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>El autor, ¡¡feliz!!</figcaption></figure></li></ul>



<p>Feliz dieciocho!! <br> <strong>Rodrigo Echeverría B.</strong></p>
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		<title>La esclavitud del miedo (Parte II y final)</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/06/07/la-esclavitud-del-miedo-parte-ii-y-final/</link>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2022 19:40:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>“Por breves instantes hicimos de esa montaña nuestra, tuya, mía, chilena. Pues no hubo hombres más altos que nosotros y no hubo coraje más grande que el nuestro” .Rodrigo Fica P. El clima estaba cerrado y nuestra historia terminada. Sentados los dos mirando nevar y el viento golpeándonos. Deberíamos estar exhaustos, desesperados por la tormenta, [&#8230;]</p>
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>“Por breves instantes hicimos de esa montaña nuestra, tuya, mía, chilena. Pues no hubo hombres más altos que nosotros y no hubo coraje más grande que el nuestro” .<br>Rodrigo Fica P.</em></strong></p>



<p>El clima estaba cerrado y nuestra historia terminada. Sentados los dos mirando nevar y el viento golpeándonos.</p>



<p>Deberíamos estar exhaustos, desesperados por la tormenta, sufriendo sus bajas temperaturas. Y sin embargo…. Se estaba bien. Tanto que podríamos haber pedido un café y debatido acerca de la vida, los hombres y sus amores perdidos. Paz que sentía y aceptaba serenamente; pues entendía que no era hija del desvarío por la falta de oxígeno, sino que de la lucidez de vernos acogidos. Por estas pendientes, estos abismos.</p>



<p>Las 14 horas de esfuerzo ya pesaban y más allá de nuestros deseos, era obvio que íbamos muy lentos ya. Continuar así sólo sería para morir.</p>



<ul><li>Rodrigo, hermano, es tiempo. Debemos bajar.</li></ul>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/la-foto_1.jpg" alt="" class="wp-image-4164" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/la-foto_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/la-foto_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/la-foto_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>No me contestó y lentamente miró para arriba. Allá, perdido entre la nieve y la tormenta, estaba el sueño de su vida, la cumbre. Pero también miró hacia abajo, donde estaba yo, conminándolo a descender. Recordó la promesa que habíamos hecho al salir del campamento; Tú bajas, yo bajo. Siempre juntos; para sobrevivir.</p>



<p>Habíamos llegado tan lejos, tan alto. Al único lugar donde las estrellas se ven sin velo. Y, a pesar de ello, no había sido suficiente.</p>



<p>Me senté a su lado.</p>



<p>El temporal nos sacudía y arrastraba la nevisca entre nosotros, mientras la luz parecía teñirse de naranja por un atardecer que no veríamos. Uno que hubiese hecho perfecta esta contemplación nuestra del indómito y salvaje planeta en el que habíamos tenido el privilegio de vivir.</p>



<p>Los copos de nieve se depositaban tranquilos sobre mi chaqueta, sin derretirse. Los miré y ese fue el momento que decidí irme. Por más feliz que estuviera, no me iba a quedar a morir. Adiós.</p>



<p>Me paré, bajé un poco y me detuve para ver si Rodrigo hacía lo mismo. No. Seguía sentado con una pierna estirada; la otra recogida. Apoyado en su piolet, bajo la nevada, a diez metros de distancia. Lo recordaría así, en perfecta contemplación, hasta el día que la muerte llegara a mi lecho. Le hice un gesto con la cabeza y capté su atención.</p>



<p>-Hermano, es tiempo.<br> No se movió.</p>



<p>-No estés triste. A pesar de todo, ganamos.<br> No se movió.</p>



<p>-Ven párate. Debemos regresar.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8418_1.jpg" alt="" class="wp-image-4163" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8418_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8418_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8418_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Por un segundo nada pareció cambiar. Pero luego Rodrigo hizo un pequeño gesto. Un movimiento mínimo con la mano. Que desencadenó otro, un apoyo. Y de ahí una secuencia que lo hizo erguirse. Todo lentamente bajo la ya gruesa precipitación. Sonreí.</p>



<p>Me di vuelta, avancé diez pasos y de repente sentí un cansancio raro, uno que nunca había  experimentado. Me tuve que sentar. Vuelta a pararme, diez pasos más, y a sentarme de nuevo. Miré atrás y Rodrigo, aún envuelto en el manto del viento blanco, venía igual. Nuestras piernas no respondían. Había escuchado que eso pasaba, tan solo que pensé que no me afectaría…</p>



<p>No importa; también sabía que era cosa de insistir. Así que no había preocupación. ¿Miedo? No, ya no. Nunca más.</p>



<p>Me paré, caminé y descansé. Y otra vez. Y otra. Secuencias que se sucedieron y que, con un poco de disciplina, se fueron alargando. Pronto pude dar veinte pasos seguidos. Y luego treinta. Abriendo la huella entre la nieve; sin ver mucho pero lo suficiente como para no perdernos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4166_1.jpg" alt="" class="wp-image-4160" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4166_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4166_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4166_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p>Una hora después, milagro. Los cielos empezaron a abrirse, dejó de nevar y un par de rayos de sol se colaron entre las nubes para mostrarnos el camino. Era todo lo que necesitábamos. Sobreviviríamos.</p>



<p>Abrazos de cumbre!! <br> <strong>Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<p><strong>Extracto del libro<em> “La Esclavitud del Miedo” – Rodrigo Fica 2016</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4163_1.jpg" alt="" class="wp-image-4159" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4163_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4163_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4163_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Perspectiva de la banda amarilla que cruza la ruta a 7.800 mts. Ya durante el descenso</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1.jpg" alt="" class="wp-image-4162" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_8415_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Labios destruidos, cara quemada y deshidratado por el enorme esfuerzo y falta de oxígeno a 8.000 mts.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3589_1.jpg" alt="" class="wp-image-4157" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3589_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3589_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3589_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4059_1.jpg" alt="" class="wp-image-4155" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4059_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4059_1-225x300.jpg 225w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF4059_1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>La cascada de hielo rumbo al campamento II</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3801_1.jpg" alt="" class="wp-image-4156" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3801_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3801_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3801_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0495_1-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4154" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0495_1-576x1024.jpg 576w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0495_1-169x300.jpg 169w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0495_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0495_1-236x420.jpg 236w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /><figcaption>Arribando al campamento II a 7.100 mts. de altitud</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/GOPR0030_1.jpg" alt="" class="wp-image-4161" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/GOPR0030_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/GOPR0030_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/GOPR0030_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3115_1.jpg" alt="" class="wp-image-4158" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3115_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3115_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/06/DSCF3115_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>
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		<title>La esclavitud del miedo (Parte I)</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/05/23/la-esclavitud-del-miedo-parte-i/</link>
		<pubDate>Tue, 24 May 2022 01:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>“Años esperando por estas respuestas, quemando tanto, y que ahora llegaban para destruir hasta los cimientos esos temores que me habían hecho esclavo del miedo. Estábamos a 8 mil metros… y era libre”. Rodrigo Fica P. Salimos de la carpa a las 2 de la mañana en medio de una atmósfera calma. Sin sueño, con [&#8230;]</p>
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<p><strong><em>“Años esperando por estas respuestas, quemando tanto, y que ahora llegaban para destruir hasta los cimientos esos temores que me habían hecho esclavo del miedo. Estábamos a 8 mil metros… y era libre”. <br> Rodrigo Fica P.</em></strong></p>



<p>Salimos de la carpa a las 2 de la mañana en medio de una atmósfera calma. Sin sueño, con determinación, sintiendo la energía fluir perfecta. Crampones, piolets, arnés, linternas, antiparras transparentes, pantalones y chaquetas de pluma.</p>



<p>Estaba muy oscuro y no se veían huellos o marcas; el último intento de cumbre había sido diez días atrás. Pero con intuición, sentido común y GPS fuimos progresando. Salvo unos rodeos para esquivar un par de grietas que aparecieron quién sabe de dónde. Peligroso porque íbamos desencordados, no hubo mayores inconvenientes.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Saliendo-del-Espolon-de-Roca-cerca-del-campo-III_1.jpg" alt="" class="wp-image-4122" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Saliendo-del-Espolon-de-Roca-cerca-del-campo-III_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Saliendo-del-Espolon-de-Roca-cerca-del-campo-III_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Saliendo-del-Espolon-de-Roca-cerca-del-campo-III_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Saliendo del Espolon de Roca cerca del campo III</figcaption></figure>



<p>Dos horas de ascenso y encontramos unas cuerdas fijas que supusimos nos conducirían al Campo III. Rodrigo entró primero y empezamos con los puños mecánicos. Cada movimiento acompañado de una fuerte exhalación. Respiración máxima y usando la rabia como combustible; aunque en control. Siempre en control.</p>



<p>Arriba pasé adelante y fui el primero en ver, de reojo, restos de carpas que emergían del hielo. Lo único que quedaba de lo que alguna vez debieron haber sido grandes epopeyas. Era el campo III  y el GPS indicaba 7.600 mts. Íbamos bien.</p>



<p>Sin embargo, habíamos subido tan rápido que todavía no teníamos luz suficiente como para evaluar por donde pasaríamos lo que se nos venía encima, la “banda amarilla”: un farellón vertical que cortaba el cerro a su ancho.</p>



<ul><li>Izquierda Fica.</li><li>Derecha</li><li>No, izquierda, es más fácil.</li></ul>



<p>Ya había algo de luz, preludio de un amanecer que podía ser glorioso. Y Rodrigo insistió en su parecer.</p>



<p>Lo único malo es que para llegar a ese punto había que hacer una travesía ascendente por unos 400 metros. No importaba; éramos una perfecta e invencible máquina y ese día no habría tramo que se nos resistiera. Giramos hacia ese punto y, escalando sincronizadamente la luz día nos pilló en la base del supuesto fácil paso.</p>



<p>Que no era tal.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Escalando-sobre-la-banda-amarilla_1.jpg" alt="" class="wp-image-4117" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Escalando-sobre-la-banda-amarilla_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Escalando-sobre-la-banda-amarilla_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Escalando-sobre-la-banda-amarilla_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Escalando sobre la banda amarilla</figcaption></figure>



<p>No más de veinte metros verticales…pero ufff. Estábamos a 7.800 mts. Y el tiempo corría, no había tiempo para dudar.</p>



<p>Rodrigo se lanzó decidido con crampones y piolet. Mordiendo la mediocre arenisca del promontorio, ganando metro a metro. Yo solo lo miraba con la boca abierta; mientras más lo apretaban, más rendía, ¿No?</p>



<p>Arriba Rodrigo me esperaba. Obviamente habíamos cometido un error.</p>



<ul><li>Fica, nos equivocamos.</li></ul>



<p>Tenía razón. Y por supuesto, no teníamos cuerda, ni clavos, ni nada.</p>



<ul><li>Todo va a salir bien, Negro. Déjame ver. Descansa.</li></ul>



<p>Me moví por un rato en el terraplén y encontré retazos de cuerdas. No habíamos sido los primeros en equivocarnos. Anudé los segmentos, hice un anclaje y, tras un buen rato trabajando, dejé el canalón equipado y nuestra retirada cubierta.</p>



<p>El sol ya campeaba en los cielos, mostrando que no solo estábamos fuera de ruta, sino que además habíamos perdido “momentum”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/El-Cho-Oyu-desde-el-Campo-Base-Avanzado_1.jpg" alt="" class="wp-image-4115" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/El-Cho-Oyu-desde-el-Campo-Base-Avanzado_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/El-Cho-Oyu-desde-el-Campo-Base-Avanzado_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/El-Cho-Oyu-desde-el-Campo-Base-Avanzado_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>El Cho Oyu desde el Campo Base Avanzado</figcaption></figure>



<ul><li>¿Qué hacemos?</li><li>Hemos sacrificado demasiado como para devolvernos.</li></ul>



<p>Y sin darle tiempo a que me contestara, giré y subí furioso. Porque ya había estado ahí, en ese momento, en esa oscuridad. No quería regresar a ella; sabía dónde terminaba. Esta vez sería diferente; hoy sería diferente.</p>



<p>Rocas de pendientes moderadas, luego secciones de hielo y nieve. Crampones y piolets rechinando. Cincuenta metros en libre, luego una cuerda antigua enterrada que agarré con mi mano, con fuerza y rezando para que aguantara. Me colgué de ella para sortear los escalones de roca que se presentaban. También enterré el piolet sin delicadeza en los manojos de sogas podridas que aparecían del hielo. Tratando de retomar la arista original que intuía a mi derecha. Nada me detendrá, pensaba. Mientras el horizonte de nuestro planeta, allá abajo, comenzaba a verse curvo.</p>



<p>Finalmente tocamos la ruta normal. Yo respiraba como nunca, pero no me impactaba; mi boca abierta engullendo aire, mi pecho subiendo y bajando rápido. Rodrigo llegó a mi lado sin decir nada. Hablar era innecesario. Qué orgullo de estar aquí contigo.</p>



<p>Mi amigo no esperó y se lanzó hacia arriba. Yo lo seguí.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-salida-de-la-cascada-de-hielo-al-Campo-II_1.jpg" alt="" class="wp-image-4119" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-salida-de-la-cascada-de-hielo-al-Campo-II_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-salida-de-la-cascada-de-hielo-al-Campo-II_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-salida-de-la-cascada-de-hielo-al-Campo-II_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>La salida de la cascada de hielo al Campo II</figcaption></figure>



<p>Las nubes empezaron lentamente a rodearnos y el viento también, susurrando reales alientos de muerte. La calma en la tempestad se había terminado y éste era el momento, era el instante que teníamos. Ya no habría promesas de mañanas mejores.</p>



<p>Rodrigo no se detenía, surcando la niebla y dejando a su paso vórtices que yo alcanzaba a tocar. Instantes de lucha frenética. Sin diálogos, sin pensamientos. La fuerza del viento se incrementaba, pero no me importó; al revés, me hacía más fácil  robarle el aire. Abriendo mi boca al máximo, trataba de succionar el oxígeno de lo que fuera; de la roca, de la nieve, de la vida misma. Obligando a como diera lugar a que ese salvaje y vacío aire entrara en mi cuerpo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-1.jpg" alt="" class="wp-image-4128" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>La despedida de nuestros compañeros en el CBA partiendo al ataque cumbre</figcaption></figure>



<p>Labios destruidos, cara quemada y yo tiritaba. Pero no del frío; era la falta de oxígeno. Lo sabía, luego no me importaba y entonces, dato inútil; desechado. Porque solo era capaz de pensar una sola cosa a la vez, por un segundo, para olvidar y regresar a lo único que parecía copar mi mente: subir, subir, subir. No te detengas. Doychin lo sabía. ¿Doychin? ¿Quién era Doychin? ¡Arriba! ¡Arriba! Más rápido, Que el tiempo se agota.</p>



<p>Respiraba brutalmente, sin embargo tenía fondo físico. Lo sentía; lo sabía. Solo lo estaba guardando para cuando llegaran esos últimos metros, cuando tuviera que apelar realmente a todo. Pero no todavía, no todavía.</p>



<p>En un pequeño escalón de roca alcancé a Rodrigo, quien me miró y solo dijo una palabra que entre el viento y los jadeos, fue casi imposible de escuchar. Y aun así, había pasado una vida comprendiéndola.</p>



<ul><li>8.000 metros</li></ul>



<p>Finalmente. 8 mil metros. Y ahí estaba yo, observando como se había hecho pedazos ese tonto y mágico límite con el cual tuve pesadillas desde siempre. Y seguía vivo. Y no había muerto. Y seguía entendiendo. Y nos habíamos demostrado que había algo bueno en nosotros. Sentí cariño. Por nosotros. Porque la búsqueda había terminado. Años esperando por estas respuestas, obtenidas quemando tanto, y que ahora llegaban para destruir hasta los cimientos esos temores que me habían hecho esclavo del miedo. Era libre.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1.jpg" alt="" class="wp-image-4124" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Sin-fuerzas-ya-a-8.100-metros_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Sin fuerzas ya a 8.100 metros</figcaption></figure>



<p>Solo faltaba acabar lo que habíamos empezado. La cumbre estaba cerca, la cumbre nos esperaba. Rodrigo continuó mostrándome el camino a seguir, luchando en medio de la suave nevisca, porque ya nevaba. Pero él parecía no darse cuenta; o no le importaba.</p>



<p>De repente, sentí pesados mis músculos. Se estaban comenzando a demorar más de la cuenta en oxigenarse. Fenómeno que hizo que me detuviera para observarlo con curiosidad; para entenderlo y hacerlo mío. Para ver hasta dónde podría llevarlo. Maniobras que me hicieron mover brazos y manos y que me llevaron a ver, sin querer, el reloj.</p>



<p>Eran las 4.</p>



<p>Maldición. Maldición. Maldición. Tarde, muy tarde. No nos habíamos dado cuenta del paso del tiempo.</p>



<p>Estábamos en problemas. Quedaba nada, pero nada. ¿Cien metros? ¿Dos horas más? Peligrosamente cerca de la noche; con la tormenta envolviéndonos y la meseta somital amplia e infinita del Cho Oyu lista para devorarnos si cometíamos un error.</p>



<p>Rodrigo iba cerca, ya no nos sacábamos ventaja, y cuando se detuvo me puse a su lado. Sin hablar, el viento no me lo permitía, le señalé el reloj. Rodrigo no contestó; solo me miró y de nuevo sentí su energía fluir hacia mí.</p>



<p>¿Qué importa? Cumbre y vivaqueamos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-ventisca-a-8-mil-metros_1.jpg" alt="" class="wp-image-4120" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-ventisca-a-8-mil-metros_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-ventisca-a-8-mil-metros_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/La-ventisca-a-8-mil-metros_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>La ventisca a 8 mil metros</figcaption></figure>



<p>No lo dijo, lo entendí. Entonces sentí un escalofrío correr por mi espalda. Me imagine a los dos sentados a obscuras en torno a alguna roca en esta zona de la muerte. Esperando horas por algún amanecer. ¿-60? Sin agua, comida o socorro. Para otra vez intentar engañar esa maldad y el dolor del abrazo del frío.</p>



<p>Rodrigo no perdió tiempo. Aprovechándose de mi vacilación reinició el ascenso en medio de la copiosa nevada. Lo perdí inmediatamente de vista entre la bruma. Quedé solo.</p>



<p>¿Qué hacer?</p>



<p>Y pensé… que estaba bien. Que me había preparado y torturado una vida para esto, el momento de la renuncia final. Y si Rodrigo seguía, pues yo también. Lo seguiría hasta la cumbre, o hasta el mismo infierno si era necesario. Ya no me importaba.</p>



<p>Escalé algunos metros más. El viento soltaba las capas de nieve que se habían formado sobre las rocas y al volar me golpeaban el cuerpo. Seguía sintiendo pesadez en los brazos, pero también coordinación y seguridad. No podía fallar. No iba a fallar. Nieve, viento, batalla. Esto era yo.</p>



<p>Tras un giro, en un pequeño promontorio a 8.101 metros de altitud, encontré a Rodrigo sentado. En parte descansando; en parte frustrado. Ya no le daba para seguir abriendo la huella. Las horas y horas de esfuerzo a gran altitud le pesaban y entendí perfectamente lo que eso significaba. Continuar así solo sería para morir.</p>



<p><strong>Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Los-Expedicionarios.jpg" alt="" class="wp-image-4126"/><figcaption>Los Expedicionarios</figcaption></figure></div>



<p>Extracto del libro <strong>“La Esclavitud del Miedo”</strong> <strong>– Rodrigo Fica P.  2016</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Monje-en-Katmandu_1.jpg" alt="" class="wp-image-4121" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Monje-en-Katmandu_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Monje-en-Katmandu_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Monje-en-Katmandu_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Monje en Katmandu</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Caravana-de-Yaks-rumbo-al-CBA-5700-mts_1.jpg" alt="" class="wp-image-4114" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Caravana-de-Yaks-rumbo-al-CBA-5700-mts_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Caravana-de-Yaks-rumbo-al-CBA-5700-mts_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Caravana-de-Yaks-rumbo-al-CBA-5700-mts_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Caravana de Yaks rumbo al CBA (5.700 mts.)</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Ventisca-en-el-Campo-I-6300-mts_1.jpg" alt="" class="wp-image-4123" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Ventisca-en-el-Campo-I-6300-mts_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Ventisca-en-el-Campo-I-6300-mts_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Ventisca-en-el-Campo-I-6300-mts_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Ventisca en el Campo I 6.300 mts.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Tibetanos-y-yak_1.jpg" alt="" class="wp-image-4125" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Tibetanos-y-yak_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Tibetanos-y-yak_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/Tibetanos-y-yak_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Tibetanos y yak</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/En-la-carretera-a-5.000-mts-y-el-Xixapangma-al-fondo_1.jpg" alt="" class="wp-image-4116" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/En-la-carretera-a-5.000-mts-y-el-Xixapangma-al-fondo_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/En-la-carretera-a-5.000-mts-y-el-Xixapangma-al-fondo_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/En-la-carretera-a-5.000-mts-y-el-Xixapangma-al-fondo_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>En la carretera a 5.000 mts. y el Xixapangma al fondo</figcaption></figure>
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		<title>JUSTO HOMENAJE</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/05/01/justo-homenaje/</link>
		<pubDate>Sun, 01 May 2022 17:23:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>“ARTURO ARANDA SALAZAR – Brigadier de Ejército (1931- 2022)”. Posterior al lanzamiento del libro de R. Fica “La Esclavitud del Miedo”, Arturo Aranda nos invitó a almorzar a “su casa”, un club militar que la verdad no conocía. Muy amable compartimos con Loreto (periodista), Rodrigo y don Arturo. Pero la mejor parte fue cuando pasamos [&#8230;]</p>
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<p><strong>“ARTURO ARANDA SALAZAR – Brigadier de Ejército (1931- 2022)”.</strong></p>



<p><strong>Posterior al lanzamiento del libro de R. Fica “La Esclavitud del Miedo”, Arturo Aranda nos invitó a almorzar a “su casa”, un club militar que la verdad no conocía.</strong></p>



<p>Muy amable<strong> </strong>compartimos con Loreto (periodista), Rodrigo y don Arturo. Pero la mejor parte fue cuando pasamos a compartir sus recuerdos…</p>



<p><em>“Aranda era solo un teniente recién ascendido cuando, por razones del destino, fue invitado por el Conde Guido Monzino a participar en una expedición exploratoria a las Torres del Paine (1958). Un grupo bien formado de escaladores harían el primer ascenso absoluto al Paine Grande (logro de fama mundial) y luego se moverían al sector Torres, donde luego de descartar la Torre Sur, intentarían con éxito el primer ascenso de la Torre Norte (o Torre Monzino). Uno de los alpinistas fuertes del equipo era Jean Bich, a cuyo nombre se debe el collado entre las Torres Central y Norte. Sí, el mismo del relato anterior que logramos junto con Príncipe Valiente, 37 años después.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2759_1.jpg" alt="" class="wp-image-4084" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2759_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2759_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2759_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Al medio justo bajo la bandera canadiense Guido Mozino y a su derecha Arturo Aranda</figcaption></figure>



<p><em>Lo mejor vendría muchos años más tarde…uff. Aranda ya casado y con hijos.</em></p>



<p><em>Año 1970, una nueva invitación del Conde Monzino, y don Arturo ya director de la Escuela Nacional de Montaña. Esta vez un desafío bastante mayor: una travesía de 1200 kms. con perros que finalizaría en el extremo noroccidental de Groenlandia. Esto era sólo la previa al plato de fondo: <strong>la conquista del Polo Norte</strong>. Que a la sazón sería la mayor empresa por liderar del conde Italiano, la que ya venía depurando desde hace años.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1.jpg" alt="" class="wp-image-4079" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2752_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p><em>En ésta participaron Monzino, <strong>Aranda como sub líder</strong>, lo que demostraba la gran confianza en él depositada, guías italianos, médicos daneses, un oficial de enlace canadiense y 23 esquimales (más muchos muchos perros).</em></p>



<p><em>En su plan original 1400 kms.  que por razones varias no voy a detallar, al final se duplicaron. Imagínese la enorme cantidad de vicisitudes que podrían acarrear por el solo hecho de trasladarse sobre masas de hielo sobre el océano. Y eso que en esa época no se notaba tanto el calentamiento global. Aun así, deserciones, intentos de motín, colinas de hielo producto de la colisión entre las enormes placas.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1.jpg" alt="" class="wp-image-4081" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2757_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p><em>Finalmente un 19 de mayo (que bonito día) – 1971, los expedicionarios lograron mirar el mundo desde donde los meridianos nacen. Occidentales y esquimales se abrazaron, tomaron fotos y clavaron sus banderas. Y ahí estaba la bandera chilena, entre otras. No tan alta pero si muy lejos. Pues así se construye historia y esto también es Patria.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1.jpg" alt="" class="wp-image-4082" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2753_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<p><em>El regreso sería dramático, con el hielo derritiéndose a sus pies.</em></p>



<p><em>Aun así la vuelta a casa fue dulce. En Italia los recibirían el Presidente Giuseppe Saragat y el Papa Paulo VI. En Chile, Salvador Allende le otorgó una emotiva ceremonia en el Palacio de la Moneda, a la cual también asistió el General Prats. Además de aparecer en la prensa y otras distinciones. <br> De Monzino, con el Polo Norte en su registro y sólo 43 años, no le parecía tiempo aún para jubilarse.</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1.jpg" alt="" class="wp-image-4080" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1-300x225.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1-80x60.jpg 80w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1-265x198.jpg 265w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2763_1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Diario Italiano de la época</figcaption></figure>



<p><em>Pues como dice el dicho “el que nace chicharra muere cantando”, no tardó mucho el conde Italiano en fijar su próximo objetivo. Y esta vez también lo acompañaría Aranda: <strong>El Everest.</strong></em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2761_1.jpg" alt="" class="wp-image-4083" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2761_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2761_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG_2761_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Recuerdos con don Arturo en el Club Militar</figcaption></figure>



<p>¡¡A cuidarse mucho de los virus y disfrutar este otoño!!</p>



<p><strong>Slds Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<p><strong>Fuente:</strong> Extracto del libro <strong>“La Esclavitud del Miedo” – Rodrigo Fica 2016</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20220501-WA0014_1.jpg" alt="" class="wp-image-4091" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20220501-WA0014_1.jpg 557w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20220501-WA0014_1-240x300.jpg 240w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20220501-WA0014_1-336x420.jpg 336w" sizes="(max-width: 557px) 100vw, 557px" /></figure>
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		<title>Trifulca en las Torres de Paine</title>
		<link>http://rodrigoecheverria.cl/2022/02/16/trifulca-en-las-torres-de-paine/</link>
		<pubDate>Wed, 16 Feb 2022 18:31:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rodrigo Echeverria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>“He vuelto después de 27 años a este pueblo olvidado, para tratar de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria”. &#124; Gabriel García Márquez. Torres del Paine, temporada 93-94. Príncipe Valiente hace una visita de reconocimiento al Campamento Torres – Parque Nacional Torres del Paine. En una extraordinaria ventana de buen [&#8230;]</p>
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<p><strong><em>“He vuelto después de 27 años a este pueblo olvidado, para tratar de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria”. | Gabriel García Márquez.</em></strong></p>



<p><strong>Torres del Paine, temporada 93-94.</strong></p>



<p>Príncipe Valiente hace una visita de reconocimiento al Campamento Torres – <strong><em>Parque Nacional Torres del Paine</em></strong>. En una extraordinaria ventana de buen tiempo se motiva y escala, así no más, con lo puesto y zapatos hush puppies el Cerro <strong><em>Almte. Niet</em></strong><em><strong>o</strong></em> (2.440 m) en solitario, que sería la primera nacional y la posiblemente la segunda mundial en esta modalidad. Desde la cima fotografía y examina las rutas posibles a la Torre Sur, la más alta de las tres torres, que a la fecha no poseía ascensos chilenos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/La-hermosa-y-enhiesta-pared-este-de-la-Torre-central-del-Paine-cuando-amanece_1-680x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4038" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/La-hermosa-y-enhiesta-pared-este-de-la-Torre-central-del-Paine-cuando-amanece_1-680x1024.jpg 680w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/La-hermosa-y-enhiesta-pared-este-de-la-Torre-central-del-Paine-cuando-amanece_1-199x300.jpg 199w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/La-hermosa-y-enhiesta-pared-este-de-la-Torre-central-del-Paine-cuando-amanece_1-279x420.jpg 279w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/La-hermosa-y-enhiesta-pared-este-de-la-Torre-central-del-Paine-cuando-amanece_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /><figcaption>La hermosa y enhiesta pared este de la Torre central del Paine cuando amanece</figcaption></figure>



<p>En el mismo campamento torres, un equipo de escaladores vascos intenta abrir por la enorme cara este de la Torre Central del Paine <em><strong>“Insumisión”</strong></em>, una vía de 1.300 metros de escalada vertical motivada no sólo por el desafío que impone esa enorme torre de granito sino también en protesta por el servicio militar obligatorio en esa zona de España (eran tiempos que la ETA arrasaba por allá).</p>



<p>Comparten campamento con un pequeño grupo de escaladores nacionales, quienes buscan una ruta en la Torre Sur y/o Central para escalarla esa o la próxima temporada.</p>



<p>Por razones que en verdad desconozco, se arma una trifulca entre los vascos y los chilenos, protagonizada principalmente por el chileno <strong><em>Mr. X</em> (QEPD)</strong>, cuyas consecuencias conoceríamos al año siguiente.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fantástica-vista-panoramica-desde-la-Cumbre-Grupo-Torres-y-CHS-al-fondo_1-1.jpg" alt="" class="wp-image-4048" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fantástica-vista-panoramica-desde-la-Cumbre-Grupo-Torres-y-CHS-al-fondo_1-1.jpg 686w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fantástica-vista-panoramica-desde-la-Cumbre-Grupo-Torres-y-CHS-al-fondo_1-1-214x300.jpg 214w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fantástica-vista-panoramica-desde-la-Cumbre-Grupo-Torres-y-CHS-al-fondo_1-1-300x420.jpg 300w" sizes="(max-width: 686px) 100vw, 686px" /><figcaption>Fantástica vista panorámica desde la Cumbre Grupo Torres y CHS al fondo</figcaption></figure>



<p><strong>Torres del Paine, temporada 94-95.</strong></p>



<p><strong>Dic 25:</strong> Príncipe Valiente, el Anticristo y el suscrito partimos en camioneta desde Santiago a Puerto Natales. <strong>Objetivo:</strong> Intentar el primer ascenso nacional a la Torre Sur del Paine (2.850 msnm), la más alta de las tres torres.</p>



<p>Paralelamente, un fuerte equipo del DAV (Club Alemán Andino) y otros artistas invitados ya planean también hacer la primera a la Torre Central (2.800 msnm), repitiendo un itinerario de alta dificultad en la cara este, abierto por unos jóvenes escaladores argentinos unos años antes <em><strong>(“Una fina línea de Locura”).</strong></em></p>



<p><strong>Dic 31:</strong> Nos encontramos en el vivac de la cueva – roca en el valle del Río Ascencio <strong><em>“Valle del Silencio”</em></strong> (muy poco visitada  vertiente oeste del grupo Torres) con dos escaladores del DAV <strong><em>(P. Besser – E. Chacón</em></strong>)  quienes también pretender hacer el primer ascenso de la Torre Central <em><strong>“a la alpina”</strong></em> por esa vertiente, la <em><strong>Ruta Bonnington</strong></em>. Día de año nuevo parten muy temprano desde el vivac, mientras nosotros vamos a explorar la ruta <strong><em>Aste</em></strong> (italiana) de la Torre Sur.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fatigosas-cuerdas-fijas-de-la-Torre-Sur-del-Paine_1-679x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4037" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fatigosas-cuerdas-fijas-de-la-Torre-Sur-del-Paine_1-679x1024.jpg 679w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fatigosas-cuerdas-fijas-de-la-Torre-Sur-del-Paine_1-199x300.jpg 199w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fatigosas-cuerdas-fijas-de-la-Torre-Sur-del-Paine_1-278x420.jpg 278w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Fatigosas-cuerdas-fijas-de-la-Torre-Sur-del-Paine_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 679px) 100vw, 679px" /><figcaption>Fatigosas cuerdas fijas de la Torre Sur del Paine</figcaption></figure>



<p><strong>Principios de enero 95:</strong> Arriba al campamento Torres un nuevo contingente de escaladores; <strong><em>D. Arancibia, C. Fuentes (QEPD), M. Vázquez</em></strong> (primogénito del célebre César Vázquez – primer ascenso a la pared sur del Morado 1961) y <em><strong>J.S. Montes</strong></em> (Everest 1992), quienes están aunando esfuerzos para la primera repetición de la ruta ya mencionada y el primer ascenso nacional (el intento de ascenso express de Besser – Chacón no prosperó por mal tiempo).</p>



<p>Al parecer otro connotado escalador del DAV, <strong><em>A. Zegers</em></strong>, ya había estado trabajando en la ruta desde el pasado noviembre. Todos, al igual que nos, escaladores provenientes de la capital.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Pato-Corta-Corrientes-en-el-Rio-Ascencio_1.jpg" alt="" class="wp-image-4041" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Pato-Corta-Corrientes-en-el-Rio-Ascencio_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Pato-Corta-Corrientes-en-el-Rio-Ascencio_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Pato-Corta-Corrientes-en-el-Rio-Ascencio_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Pato corta corrientes en el Río Ascencio</figcaption></figure>



<p><strong>Algo de Contexto</strong></p>



<p>El <em><strong>PN Torres del Paine</strong></em>, en aquellos tiempos pretéritos, estaba recién comenzando a hacerse popular entre senderistas y aventureros chilenos. La mayor parte de los visitantes eran extranjeros. En escalada, el enorme potencial de todos los valles, montañas y paredes de roca, hacía que año a año connotados y los más expertos escaladores del mundo abrieran e intentaran rutas de altísima dificultad a pesar del clima extremo  (viento, lluvia y nieve) considerando no solo la dificultad de las rutas sino además los imprevistos cambios del clima en Patagonia.</p>



<p>El pronóstico del tiempo era en la práctica inexistente, la tecnología del teléfono celular al igual que el GPS eran incipientes, no existía internet ni mail. Ni hablar de las rrss, las fotografías aún se mandaban a revelar con rollo. O sea vivíamos aún en esa romántica y nostálgica época de las cavernas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Escalando-en-libre-los-slabs-de-la-Torre-Norte_1-679x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4032" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Escalando-en-libre-los-slabs-de-la-Torre-Norte_1-679x1024.jpg 679w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Escalando-en-libre-los-slabs-de-la-Torre-Norte_1-199x300.jpg 199w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Escalando-en-libre-los-slabs-de-la-Torre-Norte_1-278x420.jpg 278w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Escalando-en-libre-los-slabs-de-la-Torre-Norte_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 679px) 100vw, 679px" /><figcaption>Escalando en libre los slabs de la Torre Norte</figcaption></figure>



<p><strong>De vuelta al Campamento Torres</strong></p>



<p>Ese verano confluyó en las Torres un extraordinario grupo de escaladores de diversas nacionalidades, más la presencia de los que representábamos la escuadra nacional.</p>



<p>De norte américa, <em><strong>P. Butler</strong></em> y <strong><em>E. Helmuth</em></strong> abren <strong><em>“Taller del Sol”</em></strong>, que se convertiría en una clásica ruta por la cara oeste de la Torre Norte. Unos ya célebres escaladores de Eslovenia <em><strong>(A. Stremfelj y M. Prezelj)</strong></em> abren una tremenda vía (entiendo que jamás repetida), por la pared este de esa misma torre <strong><em>“Born under a wondering star”</em></strong>, que termina en una cumbre subsidiaria muy puntuda y luego la completaron arribando a la cumbre principal de la Torre Norte.</p>



<p>Los eslovenos me enviaron por carta meses después los topos de la ruta, un tesoro histórico que lamentablemente perdí (aunque aún mantengo esperanzas de encontrar).</p>



<p>De los españoles, que eran unos 9, recuerdo con particular estima a <strong><em>Pepe Rayo</em></strong>, un fuerte y fornido escalador vasco que vendría siendo como el que la llevada entre sus compañeros, tenía además tatuado en el tobillo derecho un característico y colorido rayo. Había estado la temporada anterior y fue de los primeros en arribar al campamento a principios de enero. Mantuvimos alguna correspondencia hasta que lamentablemente fallecería algunos años más tarde escalando el <strong><em>Monte Piergiorgio</em></strong>, también en Patagonia.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Las-Torres-desde-el-Campamento_1.jpg" alt="" class="wp-image-4040" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Las-Torres-desde-el-Campamento_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Las-Torres-desde-el-Campamento_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Las-Torres-desde-el-Campamento_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Las Torres desde el Campamento</figcaption></figure>



<p>También apareció un grupo Británico de la armada creo, que tenía considerado escalar la Torre Norte por la <strong><em>ruta Monzino</em></strong>. Iban acompañados de un escalador chileno de nuestro club, <em><strong>Gonzalo Puga</strong></em>, de quien perdí el contacto hace ya muchísimo tiempo (el mismo tiempo que tiene este relato).</p>



<p>Tres escaladores Italianos, que estaban escalando la Torre Norte, no recuerdo la vía sólo un nombre: <strong><em>G. Polacci</em></strong>, con quien volví a retomar contacto unos pocos años atrás. Entre ellos un médico anestesista quien sería de vital importancia semanas más tarde.</p>



<p>Además de escalar construyeron una hermosa cabaña (ya había dos), spot ideal para pasar esas semanas guarecidos de los elementos, charlar, cocinar cómodos y compartir experiencias de montaña, entre otras cosas.</p>



<p>Creo que años después se quemó y desconozco si al día de hoy sobrevive alguna de ellas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Vista-al-Valle-escalando-Almte-Nieto-en-solitario-foto-R.-Dorado_1-639x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4046" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Vista-al-Valle-escalando-Almte-Nieto-en-solitario-foto-R.-Dorado_1-639x1024.jpg 639w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Vista-al-Valle-escalando-Almte-Nieto-en-solitario-foto-R.-Dorado_1-187x300.jpg 187w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Vista-al-Valle-escalando-Almte-Nieto-en-solitario-foto-R.-Dorado_1-262x420.jpg 262w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Vista-al-Valle-escalando-Almte-Nieto-en-solitario-foto-R.-Dorado_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 639px) 100vw, 639px" /><figcaption>Vista al Valle escalando Almirante Nieto en solitario (foto R. Dorado)</figcaption></figure>



<p><strong>La Trifulca</strong></p>



<p>El problema de los vascos comenzó cuando quisieron retomar la escalada pendiente de la temporada anterior, buscando las cuerdas fijas. Sorpresa e indignación sintieron cuando corroboraron que estas habían sido cortadas posteriormente a su retirada, por <em><strong>Mr. X</strong></em> posiblemente como venganza de algo que creo nunca lograré entender, y si alguna vez lo supe ya lo olvidé.</p>



<p>El ya aludido escalador nacional, cuyo nombre no revelaré (principalmente por su fallecimiento hace pocos años), fue protagonista de varios otros bochornos en el futuro que ya son historia, hasta el momento de su muerte.</p>



<p>Bueno, no les quedó otra a los de <strong><em>“Insumisión”</em></strong> que recomenzar la ruta desde la base de la pared. Uff.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Slack-Line-en-el-Campamento-Torres-para-entretenerse-y-pasar-las-horas-entrenando_1.jpg" alt="" class="wp-image-4044" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Slack-Line-en-el-Campamento-Torres-para-entretenerse-y-pasar-las-horas-entrenando_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Slack-Line-en-el-Campamento-Torres-para-entretenerse-y-pasar-las-horas-entrenando_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Slack-Line-en-el-Campamento-Torres-para-entretenerse-y-pasar-las-horas-entrenando_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Slack Line en el Campamento Torres para entretenerse y pasar las horas entrenando</figcaption></figure>



<p><strong>Más gringos</strong></p>



<p>Recuerdo que la primera vez que nos adentramos en el valle del Silencio buscando la vía a la Torre Sur (que estaba bien al fondo del valle), escuchábamos unos gritos provenientes de la inmensa pared del cerro Escudo, que se escala por el valle del Francés usualmente. Por mucho que miramos no logramos localizar a los escaladores. Una pared vertical de más de 1.000 metros de escalada extrema.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Desde-la-cumbre-del-la-Torre-Norte-a-la-derecha-Cerro-Escudo-izq-Cerro-Fortaleza_1.jpg" alt="" class="wp-image-4030" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Desde-la-cumbre-del-la-Torre-Norte-a-la-derecha-Cerro-Escudo-izq-Cerro-Fortaleza_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Desde-la-cumbre-del-la-Torre-Norte-a-la-derecha-Cerro-Escudo-izq-Cerro-Fortaleza_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Desde-la-cumbre-del-la-Torre-Norte-a-la-derecha-Cerro-Escudo-izq-Cerro-Fortaleza_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Desde la cumbre de la Torre Norte, a la derecha Cerro Escudo izq Cerro Fortaleza</figcaption></figure>



<p>Un par de semanas después los encontramos de regreso en el campamento. Se trataba de <strong><em>Brad Jarret</em></strong>, un escalador proveniente de California, quien junto a otro gringo y un chileno, habían abierto una hermosa vía por la pared en estilo <strong><em>“Cápsula”</em></strong> o <strong><em>&#8220;Big Wall”</em></strong>. 20 días colgados con un portaledge (especie de carpa que se cuelga con clavos a la pared de base plana y rígida) al estilo Yosemite para coronar la escalada de esa gran pared.</p>



<p>Los gritos que escuchábamos eran de desesperación al estar cruzando una banda negra de roca sedimentaria de muy mala calidad y casi les arruina la escalada.</p>



<p><strong>Los chilenos</strong></p>



<p>El trío maravilla intentábamos con poca experiencia pero mucha perseverancia escalar la más alta y difícil de las torres, pero ya a mediados de enero teníamos la primera baja.</p>



<p><strong><em>El&nbsp;Anticristo</em></strong> en un rapel durante los primeros 200 metros de ruta recibió un piedrazo en el brazo izquierdo y se ganó una fractura del radio, un pasaje a la clínica de Punta Arenas (en Natales no tenían rayos X) y un paseo con su novia por Tierra del Fuego hasta el fin de la temporada (cuando pasaría a “recogernos”).</p>



<p>Nos dejó sin movilización, sin equipo de apoyo y por supuesto nula comunicación entre las partes (que no se lea como crítica solo es contexto).</p>



<p>Por el otro lado (así de textual), el equipo de <strong><em>Arancibia &#8211; Fuentes – Vázquez y Montes </em></strong>(espero no se me quede alguien en el tintero) luchaban subiendo los cientos de metros de cuerda fija para avanzar en la escalada. La ruta era eterna. Además de compleja.</p>



<p>Recuerdo que apareció <em><strong>J. Casanova</strong></em> <em><strong>“Shaolo” </strong></em><strong>(QEPD)</strong>, un escalador de roca en mala forma física, que también sufrió cuando fue invitado a subir por esas eternas, verticales y fatigosas cuerdas fijas en la pared. Perecería asfixiado por monóxido de carbono algunos años después en un lamentable incidente en una camioneta trabajando para una minera, si mal no recuerdo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Ultimos-metros-Torre-Norte-atras-la-Bonnigton-Torre-Central_1-681x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4045" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Ultimos-metros-Torre-Norte-atras-la-Bonnigton-Torre-Central_1-681x1024.jpg 681w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Ultimos-metros-Torre-Norte-atras-la-Bonnigton-Torre-Central_1-199x300.jpg 199w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Ultimos-metros-Torre-Norte-atras-la-Bonnigton-Torre-Central_1-279x420.jpg 279w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Ultimos-metros-Torre-Norte-atras-la-Bonnigton-Torre-Central_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 681px) 100vw, 681px" /><figcaption>Últimos metros Torre Norte, atrás la Bonnigton Torre Central</figcaption></figure>



<p><strong>La espera</strong></p>



<p>Pasó al menos una semana de pésimo tiempo, frío y nieve incluso en el campamento Torres. Divagar, recibir huéspedes (conocidos que se convirtieron en amigos) que pasaban por el campamento como parte de su itinerario de trekking y al ver a estos folclóricos personajes que cocinábamos, hacíamos nuestro pan o chapatis y hasta pizzas mientras esperábamos la ventana de buen tiempo que nunca llegaba, se quedaban con nosotros compartiendo historias de escaladas y copuchas varias.</p>



<p>Pero la ansiedad reinaba pues el tiempo pasa muy de prisa, las ventanas de buen tiempo son escasas en Patagonia.</p>



<p><strong>Tiempo de la verdad</strong></p>



<p>Ya cuando a enero le quedaba poco, intentando un “techo” con spanding flex (tipo de roca en placas de gran dificultad  para superar) en la ruta Aste – Torre Sur, una masiva caída de piedras mientras estábamos en una reunión nos convenció que la pared, la ruta y el cerro nos había quedado grande.</p>



<p>Como soldado que huye sirve para otra guerra, nos retiramos sacando las cuerdas y el material que pudimos, y le echamos el ojo a lo que se convertiría en nuestro premio de consuelo. La <em><strong>vía Monzino</strong></em> a la Torre Norte del Paine. Que a la sazón tenía un dudoso ascenso chileno por connotados escaladores que no voy a nombrar (en parte porque no estoy seguro quienes eran). Y aunque hubiese sido daba igual. Sería nuestro consuelo para no volver con las manos vacías después de más un meses de expedición (que terminarían siendo más de dos).</p>



<p><strong>Un día de fin de enero</strong></p>



<p>Un día de fin de enero, cuando ya muchos de los eximios escaladores internacionales estaban preparando su retirada del parque, Príncipe Valiente y yo planeamos un vivac por el valle del Silencio (ya habíamos explorado repetidas veces la otra entrada cruzando el glaciar Torres hacia el col del Cóndor) pero esta vez la <strong><em>Monzino</em></strong> se escalaba por este lado.</p>



<p>Partimos temprano a retirar equipo a pie de vía de la Torre Sur para luego devolvernos escalando los expuestos slabs de roca que nos permitirían tomar altura rápidamente hacia el <strong><em>col Bitch</em></strong>, donde se separan las rutas <strong><em>Bonnington</em></strong> a la Central y <em><strong>Monzino</strong></em> a la Norte.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Cruzando-al-amancer-el-glaciar-Torres_1-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4029" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Cruzando-al-amancer-el-glaciar-Torres_1-640x1024.jpg 640w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Cruzando-al-amancer-el-glaciar-Torres_1-188x300.jpg 188w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Cruzando-al-amancer-el-glaciar-Torres_1-263x420.jpg 263w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Cruzando-al-amancer-el-glaciar-Torres_1.jpg 694w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption>Cruzando al amanecer el glaciar Torres</figcaption></figure>



<p>Como ya llevábamos más de un mes de trajín ý éramos bastante jóvenes (23 y 26) nuestro estado físico era óptimo, así que anduvimos bastante rápido.</p>



<p>Nos encontramos con <em><strong>Eli Helmuth</strong></em>, el escalador americano que ya era como nuestro amigo, quién nos acompañó y guio en la expuesta subida hacia el col.</p>



<p>Hacía mucho calor y el tiempo era increíble. La ventana de buen tiempo estaba ahí teníamos que aprovecharla. Si escalábamos la Torre Norte a la alpina, seríamos los primeros chilenos en esta modalidad  y acordamos que lo celebraríamos bañándonos en la gélida laguna del Mirador de las Torres (del otro lado).</p>



<p>Helmuth nos dejó, ya que había subido a buscar material. La parte final para arribar al col tuvimos que hacer dos largos, uno con hielo y algo de escalada mixta no muy difícil y un largo fácil de roca para llegar al lugar donde ya se vislumbra la parte final y más técnica de la escalada (col Bitch).</p>



<p>Era tarde pero no importaba, la cumbre estaba demasiado cerca.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/El-sendero-por-el-bosque-camino-al-Valle-del-Silencio_1.jpg" alt="" class="wp-image-4031" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/El-sendero-por-el-bosque-camino-al-Valle-del-Silencio_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/El-sendero-por-el-bosque-camino-al-Valle-del-Silencio_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/El-sendero-por-el-bosque-camino-al-Valle-del-Silencio_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>El sendero por el bosque camino al Valle del Silencio</figcaption></figure>



<p>Un largo graduado en 10 a, que Príncipe Valiente dominaba a la perfección, nos hizo disfrutar la parte final de la escalada en un granito rojizo perfecto, mientras atardecía.</p>



<p>En el horizonte aparecía fantástico el campo de hielo sur y unas amenazantes nubes negras de tormenta que nos decían <em><strong>“aprovechen que la fiesta acabará pronto”.</strong></em></p>



<p>El último largo, face climbing con adherencia para llegar a las 21:00 casi de noche, a la cumbre principal de la Torre Norte. ¡¡Lo habíamos logrado!!</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1.jpg" alt="" class="wp-image-4042" srcset="http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1.jpg 696w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1-300x200.jpg 300w, http://rodrigoecheverria.cl/wp-content/uploads/2022/02/Rapeleando-desde-el-Col-Bitch-entre-ambas-Torres_1-630x420.jpg 630w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Rapeleando desde el Col Bitch entre ambas Torres</figcaption></figure>



<p>ESTE RELATO CONTINUARÁ…</p>



<p>¡¡Que tengan un excelente fin de verano y a cuidarse!! Slds</p>



<p><strong>Rodrigo Echeverría B.</strong></p>



<p>Créditos fotos: R. Dorado / R. Echeverría</p>
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